Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
martes, 7 de julio de 2020
El viaje a ninguna parte
viernes, 8 de noviembre de 2019
Y los de mi pueblo...
Lo reconozco, soy y seré siempre un pueblerino. Esta noche he ido al cine: me apetecía ver "mientras dure la guerra", la peli de Amenábar que me ha parecido magnífica. El guión, la interpretación de Karra Elejalde como Unamuno o como le de la gana, que para eso es de Bilbao o de cerca; Eduard Fernández haciendo del legionario Millán Astray, tan peligroso él que en A Coruña atan la mano única de la estatua del general que vestía de coronel, no sea que desenfunde el revólver que lleva al cinto; Santi Prego de un Franco tan falso como cierto, clavado; Patricia López, todo un gran descubrimiento en el papel de la hija de don Miguel, lo mismo que Mireia Rey en el complicadísimo papel de Carmen Polo o Tito Valverde en un inigualable General Cabanillas (qué gilipollas, el general, no Tito). La peli es necesaria porque, independientemente de licencias históricas, que las tiene (al fin y al cabo es ficción), cuenta los vaivenes morales de un intelectual, las cobardías del dictador que alargó la guerra innecesariamente para matar al enemigo y a los suyos, la estupidez del legionario hoy reflejada en Vox, el asesinato indiscriminado...
Pero mi rollo no iba por ahí.
Al lado de mi alojamiento había dos cines que ponían la peli, uno a las 20:10 y otro a las 22:00. He elegido el tempranero, un Yelmo de luxe o algo parecido y me he quedado a cuadros: resulta que el cine o lo que sea, tenía butacas abatibles, con botón para sacar el reposapiés y quedar tumbado, lamparita para cada dos, USB y bandeja retráctil. En el reposabrazos un timbre para llamar a alguna de la media docena de camareras que se movían por la sala trasegando menús de pareja con postre, platos de ibérico, pizza, hamburguesas diversas incluso veganas, palomitas y todo tipo de bebidas, cócteles, cervezas y sangría para turistas. La pareja de al lado ha pedido plato de ibéricos para picar, menú de pareja con primero y segundo, una botella de Rioja y tocino de cielo de postre, amén de una marmita de palomitas para ir tirando que, con todo lo demás y gracias a Dios que siempre sea loado se han ido a masticar a la fila anterior que estaba libre y como de aquí a Pernambuco de distancia.
Yo, como sólo he ido a ver la peli por el módico precio de 14 y pico la butaca abatible, me he sentido por primera vez en mi vida, que nunca me he identificado con el actor, como Paco Martínez Soria en "la ciudad no es para mí", con ganas de preguntar al camarero que me miraba mal cada vez que pasaba por delante y no le pedía una comanda aunque sólo fuera de palomitas, de preguntarle, digo, boina en ristre aquello de "oiga, señor guardia ¿Y los de mi pueblo cuándo pasan?"
Pero mi rollo no iba por ahí.
Al lado de mi alojamiento había dos cines que ponían la peli, uno a las 20:10 y otro a las 22:00. He elegido el tempranero, un Yelmo de luxe o algo parecido y me he quedado a cuadros: resulta que el cine o lo que sea, tenía butacas abatibles, con botón para sacar el reposapiés y quedar tumbado, lamparita para cada dos, USB y bandeja retráctil. En el reposabrazos un timbre para llamar a alguna de la media docena de camareras que se movían por la sala trasegando menús de pareja con postre, platos de ibérico, pizza, hamburguesas diversas incluso veganas, palomitas y todo tipo de bebidas, cócteles, cervezas y sangría para turistas. La pareja de al lado ha pedido plato de ibéricos para picar, menú de pareja con primero y segundo, una botella de Rioja y tocino de cielo de postre, amén de una marmita de palomitas para ir tirando que, con todo lo demás y gracias a Dios que siempre sea loado se han ido a masticar a la fila anterior que estaba libre y como de aquí a Pernambuco de distancia.
Yo, como sólo he ido a ver la peli por el módico precio de 14 y pico la butaca abatible, me he sentido por primera vez en mi vida, que nunca me he identificado con el actor, como Paco Martínez Soria en "la ciudad no es para mí", con ganas de preguntar al camarero que me miraba mal cada vez que pasaba por delante y no le pedía una comanda aunque sólo fuera de palomitas, de preguntarle, digo, boina en ristre aquello de "oiga, señor guardia ¿Y los de mi pueblo cuándo pasan?"
miércoles, 3 de julio de 2019
Inclusión
Hace un tiempo, una madre con razones, pero no todas, me discutía en las redes acerca de quién enseña y quién educa y me respondía con una frase no exenta de razón que puede conducir a alguna sinrazón: la familia educa, la escuela enseña.
Ahora, que ha saltado a los medios la noticia del la expulsión de Inés, una niña con necesidades especiales, en un campamento de inglés, me vuelve la idea de esta madre a la cabeza y me reafirmo en mi tesis: la familia tiene la obligación de educar y la escuela tiene la obligación de educar..
Pero la obligación de educar en la escuela es ineludible cuando la educación que proporciona la familia es moralmente reprobable y en éste, y en otros muchos casos, lo es. En esta sociedad que tiende más hacia la distopía egoísta que propugna el capitalismo en vez de hacia la utopía igualitaria y fraternal que nos legó la Revolución Francesa, la escuela intenta hacer bandera de la inclusión porque la sociedad no es inclusiva, porque muchas de las familias que la componen desconfían del diferente, marginan a quien tiene capacidades diferentes e inculcan valores éticamente despreciables y democráticamente reprobables.
Cuando las familias son moralmente discapacitadas (y es la discapacidad moral la única discapacidad rechazable) y proporcionan a sus hijos e hijas una educación éticamente inaceptable, la única referencia moralmente justa e inclusiva que tienen el alumnado es la que puede proporcionarles la escuela, aunque su capacidad para imponerse sobre la mala educación familiar es escasa.
Diverbo (que, por cierto, ha cerrado su página web temporalmente, incapaz de asumir su propia vergüenza), la empresa promotora del campamento, debería perder su licencia educativa de inmediato y la familias que han provocado la expulsión con sus mensajes cruzados (cosa, por otra parte, tan común como venenosa en el ámbito educativo), llamadas a testificar en la denuncia que CERNI ha presentado ante la fiscalía para que, también allí, hagan gala de su bajeza moral más propia de nazis que de ciudadanos supestamente normales.
Ahora, que ha saltado a los medios la noticia del la expulsión de Inés, una niña con necesidades especiales, en un campamento de inglés, me vuelve la idea de esta madre a la cabeza y me reafirmo en mi tesis: la familia tiene la obligación de educar y la escuela tiene la obligación de educar..
Pero la obligación de educar en la escuela es ineludible cuando la educación que proporciona la familia es moralmente reprobable y en éste, y en otros muchos casos, lo es. En esta sociedad que tiende más hacia la distopía egoísta que propugna el capitalismo en vez de hacia la utopía igualitaria y fraternal que nos legó la Revolución Francesa, la escuela intenta hacer bandera de la inclusión porque la sociedad no es inclusiva, porque muchas de las familias que la componen desconfían del diferente, marginan a quien tiene capacidades diferentes e inculcan valores éticamente despreciables y democráticamente reprobables.
Cuando las familias son moralmente discapacitadas (y es la discapacidad moral la única discapacidad rechazable) y proporcionan a sus hijos e hijas una educación éticamente inaceptable, la única referencia moralmente justa e inclusiva que tienen el alumnado es la que puede proporcionarles la escuela, aunque su capacidad para imponerse sobre la mala educación familiar es escasa.
Diverbo (que, por cierto, ha cerrado su página web temporalmente, incapaz de asumir su propia vergüenza), la empresa promotora del campamento, debería perder su licencia educativa de inmediato y la familias que han provocado la expulsión con sus mensajes cruzados (cosa, por otra parte, tan común como venenosa en el ámbito educativo), llamadas a testificar en la denuncia que CERNI ha presentado ante la fiscalía para que, también allí, hagan gala de su bajeza moral más propia de nazis que de ciudadanos supestamente normales.
viernes, 20 de junio de 2014
Felipe 0 (cero)
Tiquismiquis históricos aparte, y una vez que los historiadores de la cosa ya han aclarado que Felipe VI de España no puede ser sino V de Aragón y que la princesita no sólo lo es de Asturias, sino también de Girona, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer (con su pan se lo coman); ejercitado, pues, el derecho al rigor, yo los proclamo Felipe 0 de José Ramón y princesa de nada a su heredera.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Escraches
La calle está que arde y los escraches se multiplican: la gente de STOP desahucios quiere decirles a los políticos, a la cara, que no nos representan y como los padrastros de la patria no tienen una ventanilla abierta para recibir reclamaciones por su nefasta gestión, el personal tiene que plantarse ante la puerta de sus señorías para recordárselo.
Pero no son sólo los señores diputados que dan la espalda a los afectados por la hipoteca los destinatarios de tan legal forma de protesta. Viene a resultar que dar por el culo a la ciudadanía es la afición preferida de la clase política, por eso consejeros, consejeras de todo pelaje, condición o departamento (y otras gentes del buen vivir, vicepresidentas incluidas), aplicados con fruición a la faena antedicha reciben las iras domiciliarias de los sodomizados por sus decisiones.
Como estos oligarcas ven al pueblo indignado con el mismo desprecio que ejercía el señor con el siervo, como no acaban de entender que el personal pueda decirles lo que piensa y pese a lo legal de las protestas (lo dice hasta el presidente del Supremo), han apañado una medida para que los escraches se queden a trescientos metros de sus sacrosantas moradas, rodeadas de cordones policiales no sea cosa que la chusma no se haya puesto desodorante antes de ir a decirles ahí te pudras.
A todo hay que buscarle el lado bueno y el cordón policial a trescientos metros del domicilio proceril tiene su lado bueno: dependiendo de como sople el aire, los indignados por cualquier causa quedarán protegidos del tufo a podrido que desprende el cadáver de la representatividad.
Etiquetas:
corrupción,
democracia,
indignado,
justicia,
politika,
sociedad
jueves, 21 de febrero de 2013
SindicaLISTOS
Estos días se está ¿celebrando? el X congreso del sindicato ¿de clase? CC.OO. y, si nadie lo remedia, Tocho, el actual secretario general, será reelegido.
Me resulta doloroso escribir este artículo después de acabar, a primeros de año, con más de un cuarto de siglo de militancia sindical activa en CC.OO. y lo escribo con mis respetos a la afiliación de base y a quienes se lo curran y se lo creen en el tajo. Me resulta doloroso que, con ciento y pico mil afiliados menos que hace cuatro años (a razón de treinta y tantos mil por año de mandato de Tocho); con el sindicato sobrepasado por los movimientos sociales y obreros (mareas ciudadanas y profesionales organizadas al margen del sindicalismo); con los ¿líderes? de las federaciones y territorios en fuera de juego intentando (que no consiguiendo) alcanzar a la ciudadanía movilizada (con lo cómodos que estaban alineados con los inmovilistas y los poderosos); con los EREs brutales a trabajadores y trabajadoras del sindicato ¿negociados? con el peor estilo patronal; con el rechazo de una parte de la masa social susceptible de estar afiliada; con acusaciones veladas o no y nunca desmentidas de pequeñas o grandes corruptelas... Me resulta doloroso, digo, que por primera vez desde hace 20 años, no haya nadie dentro del organigrama del sindicato que le diga a este hombre y a sus primos hermanos que se vayan a casa (o a otro sitio peor).
Y es que el aparato sindical profesionalizado (éste o el otro que completa el matrimonio de abueletes que describía Millás), en lo que a funcionamiento democrático se refiere es lo más parecido a un partido político y comulga de sus mismos vicios: Nadie se cantea, no sea cosa que con las reducciones de los órganos directivos, se quede fuera el canteado. Se eligen delegados democráticamente por favores debidos y a las asambleas complicadas llevan a votantes de pleno derecho con voto pactado o deudor, se capa la disidencia, se ocultan bajo la alfombra las inmundicias, se aplauden las zancadillas y se promociona la incompetencia.
No hay autocrítica en el X congreso de CC.OO.: los afiliados se pierden por la situación económica, dicen, aunque conozco a más de cien, yo entre ellos, que se han dado de baja hartos de la tibieza sindical, de la profesionalización pasota del organigrama, de la inacción sindical, de la no conciencia de clase, del clientelismo económico... Porque tampoco nos representan, en suma. Que a estas alturas de la historia el objetivo del X congreso de CC.OO. sea acercarse a la ciudadanía dice mucho del alejamiento que se ha producido a lo largo de estos años. Pero los mismos perros con los mismos collares, por mucho que se vistan de seda, serán incapaces de recuperar lo que han sido incapaces de conservar.
Tocho y sus primos, lo mismo que el otro miembro del matrimonio sindical y familia, son parte (colaboradores necesarios), por acción, por inacción y por omisión, de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Vivir a la sopa boba del poder, deberle favores y tener alguna cosilla que ocultar o, al menos, que explicar, han provocado la pérdida de credibilidad que ahora, igual que los otros poderes padece el sindicalismo orgánico y oficial.
Ciertamente el presidente de la patronal, invitado a la apertura del congreso sindical, merece los abucheos con los que ha sido obsequiado en el evento. Lo que no sé es si los abucheadores tienen la autoridad moral para hacerlo.
Es cierto, me duele escribir este artículo después de acabar, a primeros de año, con más de un cuarto de militancia sindical activa en CC.OO. Es cierto, lo escribo con mis respetos a la afiliación de base y a quienes se lo curran y se lo creen en el tajo. Precisamente por eso lo escribo, porque me conozco el percal, porque los respeto y porque me duele.
Me resulta doloroso escribir este artículo después de acabar, a primeros de año, con más de un cuarto de siglo de militancia sindical activa en CC.OO. y lo escribo con mis respetos a la afiliación de base y a quienes se lo curran y se lo creen en el tajo. Me resulta doloroso que, con ciento y pico mil afiliados menos que hace cuatro años (a razón de treinta y tantos mil por año de mandato de Tocho); con el sindicato sobrepasado por los movimientos sociales y obreros (mareas ciudadanas y profesionales organizadas al margen del sindicalismo); con los ¿líderes? de las federaciones y territorios en fuera de juego intentando (que no consiguiendo) alcanzar a la ciudadanía movilizada (con lo cómodos que estaban alineados con los inmovilistas y los poderosos); con los EREs brutales a trabajadores y trabajadoras del sindicato ¿negociados? con el peor estilo patronal; con el rechazo de una parte de la masa social susceptible de estar afiliada; con acusaciones veladas o no y nunca desmentidas de pequeñas o grandes corruptelas... Me resulta doloroso, digo, que por primera vez desde hace 20 años, no haya nadie dentro del organigrama del sindicato que le diga a este hombre y a sus primos hermanos que se vayan a casa (o a otro sitio peor).
Y es que el aparato sindical profesionalizado (éste o el otro que completa el matrimonio de abueletes que describía Millás), en lo que a funcionamiento democrático se refiere es lo más parecido a un partido político y comulga de sus mismos vicios: Nadie se cantea, no sea cosa que con las reducciones de los órganos directivos, se quede fuera el canteado. Se eligen delegados democráticamente por favores debidos y a las asambleas complicadas llevan a votantes de pleno derecho con voto pactado o deudor, se capa la disidencia, se ocultan bajo la alfombra las inmundicias, se aplauden las zancadillas y se promociona la incompetencia.
No hay autocrítica en el X congreso de CC.OO.: los afiliados se pierden por la situación económica, dicen, aunque conozco a más de cien, yo entre ellos, que se han dado de baja hartos de la tibieza sindical, de la profesionalización pasota del organigrama, de la inacción sindical, de la no conciencia de clase, del clientelismo económico... Porque tampoco nos representan, en suma. Que a estas alturas de la historia el objetivo del X congreso de CC.OO. sea acercarse a la ciudadanía dice mucho del alejamiento que se ha producido a lo largo de estos años. Pero los mismos perros con los mismos collares, por mucho que se vistan de seda, serán incapaces de recuperar lo que han sido incapaces de conservar.
Tocho y sus primos, lo mismo que el otro miembro del matrimonio sindical y familia, son parte (colaboradores necesarios), por acción, por inacción y por omisión, de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Vivir a la sopa boba del poder, deberle favores y tener alguna cosilla que ocultar o, al menos, que explicar, han provocado la pérdida de credibilidad que ahora, igual que los otros poderes padece el sindicalismo orgánico y oficial.
Ciertamente el presidente de la patronal, invitado a la apertura del congreso sindical, merece los abucheos con los que ha sido obsequiado en el evento. Lo que no sé es si los abucheadores tienen la autoridad moral para hacerlo.
Es cierto, me duele escribir este artículo después de acabar, a primeros de año, con más de un cuarto de militancia sindical activa en CC.OO. Es cierto, lo escribo con mis respetos a la afiliación de base y a quienes se lo curran y se lo creen en el tajo. Precisamente por eso lo escribo, porque me conozco el percal, porque los respeto y porque me duele.
Etiquetas:
democracia,
indignado,
sociedad
domingo, 17 de febrero de 2013
Ese señor importante
Joan Rosell es un tipo tan importante que, cuando va al super, las puertas se abren solas. El fariseo en cuestión, mandó a los funcionarios a sus casas para ahorrar en papel y teléfono y se olvidó que debajo de su alfombra hay mas mierda de la que puede almacenar una alfombra. Ahí van unos cuantos datos:
Así vamos en este país de locos donde los que dilapidan el patrimonio de todos se permiten el lujo de dar lecciones de moral a quienes solo hacemos que ponerlas. Bergamín tenía razón: mi mundo no es de este reino (de España o lo que sea).
Así vamos en este país de locos donde los que dilapidan el patrimonio de todos se permiten el lujo de dar lecciones de moral a quienes solo hacemos que ponerlas. Bergamín tenía razón: mi mundo no es de este reino (de España o lo que sea).
martes, 5 de febrero de 2013
Revista de prensa (putrefacta)
Son tantas las entradas de facebook que comparto de Antonio Utrera esta mañana, además de otras que me han entrado, que hago una selección y las coloco aquí, todas seguidas, porque ninguna tiene desperdicio. Por cierto, a la vista de ello, he decidido no volver a madrugar o, en su defecto, alquilarme una porno, que es mucho más edificante que leer las noticias:
- La primera es que Carlos Mantilla, exdiputado del PP, reconoce hipócrita pensar que no hay financiación ilegal. Y yo me pregunto: ¿qué hace este tipo haciendo declaraciones en la radio y no está ahora mismo imputado y haciéndolas ante el juez?
- Ahora resulta que, tras la reforma laboral, el único ¿trabajador? de este país que queda protegido laboralmente es el exmarido de Ana Mato, a la sazón, asesor a sueldo del PP, pese a estar imputado en Gürtel, por eso no lo pueden despedir, por las garantías que le proporciona ese estatuto de los trabajadores, el mismo que se han pasado por la piedra PP y PSOE con sus reformas laborales. Y yo me pregunto: qué esconde la letra pequeña de su contrato, o lo que es lo mismo: ¿qué sabe este tipo, qué calla este tipo para que así sea?
- La salvadora de la patria, Esperanza Aguirre, alardeó de que se volvía a su puesto de funcionaria (por cuatro días, eso sí, que ahora va de cazatalentos). Ahora resulta que volvió, sí, pero como asesora de a dedo y sobresueldo. No sea cosa que fuera a cobrar en recortes como el resto de los mortales.
- El Financial Times dice que casi todas las instituciones españolas muestran signos de putrefacción (desde la monarquía hasta el poder judicial). Ya ni sus aliados los respaldan.
- Luis Bárcenas niega que sea su letra la de los papeles que publicó el País. Bonita manera de negar la evidencia. Ya está demostrado que él ponía la letra, ahora hay que señalar a los que ponían la música, los que ponían la mano también están claros.
- Luis Bárcenas dice que ganó la pasta en bolsa y que se olvidó de declararlo porque andaba ocupado con la Gürtel; eso sí, no se le olvidó llevársela a Suiza, ¿y si pensaba declararla, por qué se la llevó a Suiza? Y es que estos jetas tienen una suerte, Fabra con la lotería, Bárcenas con la bolsa y nosotros a seguir pagando.
- España paga los ‘platos rotos’ por Bárcenas y el PP: la prima vuelve a dispararse y la bolsa se hunde. Si la próxima vez que salga algún desgobernante diciendo que las protestas en la calle manchan la marca españa (así en pequeñito), el techo de la sala no le cae sobre la cabeza o el micro no le estalla en la jeta, dejaré de creer en la sabiduría natural. Se rumorea que los toros de Osborne van a dimitir de símbolos a ver si cunde el ejemplo.
- La frase del día es todo es falso salvo alguna cosa y pertenece, como no, a Mariano Rajoy, en estas profundidades filosóficas y éticas vivimos.
Sube el paro, claro, pero eso no es noticia...Y mientras tanto, el ministro de energía británico dimite por mentir en una multa de tráfico: gilipollas.
Etiquetas:
corrupción,
crisis,
democracia,
economía,
indignado,
politika,
recortes,
sociedad
domingo, 3 de febrero de 2013
Caducados y podridos
El ministro Arias Cañete no solo abre la nevera y se come los yogures caducados sin pestañear y sin que le sienten mal, sino que es miembro de un gobierno caducado desde hace más de un año cuando, uno a uno, todos los ministros, con Mariano Rajoy a la cabeza, comenzaron a incumplir sus promesas electorales. A día de hoy, ese gobierno caducado hace tanto, que se ha llenado de moho durante estos meses, huele a podrido y habrá que tirarlo a la basura porque ya no sirve ni para paliar la hambruna de Arias Cañete.
Si, en definitiva, se confirma lo que publica hoy el País y acabo de escuchar en la cadena SER, entre los papeles aparecen los nombres de buena parte de la cúpula pasada y presente del PP, tienen que producirse dimisiones a capazos o la calle (todas las calles, no sólo Génova) será un clamor como ya empieza a serlo y este país se convertirá en una bomba de relojería a la que cada vez queda menos tiempo para estallar.
El caso Bárcenas no solo enmerda a los presuntos enmerdados del aparato popular sino, y no solo por afinidad de siglas precisamente (por mucho que Soraya se empeñe en que Moncloa no es Génova), al propio gobierno. Que salga en los papeles que Ana Mato y familia se beneficiaron de la Gürtel convierte a la ministra de enfermedad, beneficencia social y desigualdad en ilegítima para ocupar el cargo (aunque se cargue el marrón su marido). Que Jorge Fernández Díaz, ministro de la desgobernación, destituya a la cúpula policial que investigó la corrupción del PP, lo deja con las vergüenzas al aire, o sin ellas (y sin vergüenza no se puede gobernar). Que Montoro, ministro del dinero (blanco o negro) y de la mala administración pública, destituya a los inspectores de hacienda de la oficina contra el fraude que investigaron el chanchullo Gürtel lo inhabilita como ministro y si se confirma que Bárcenas utilizó su vergonzante amnistía fiscal para regularizar parte del dinero negro, solo tiene el camino de la dimisión.
Si, en definitiva, se confirma lo que publica hoy el País y acabo de escuchar en la cadena SER, entre los papeles aparecen los nombres de buena parte de la cúpula pasada y presente del PP, tienen que producirse dimisiones a capazos o la calle (todas las calles, no sólo Génova) será un clamor como ya empieza a serlo y este país se convertirá en una bomba de relojería a la que cada vez queda menos tiempo para estallar.
Etiquetas:
corrupción,
crisis,
democracia,
indignado,
politika,
sociedad
jueves, 27 de diciembre de 2012
Machismo oficial
Uno se queda siempre con la duda de si publicar o no estas cosas, pero además de su innegable valor histórico, veo tanto machismo reticente que se reproduce entre los y las jóvenes estudiantes de secundaria que igual no viene mal repasarlo para evitar esta y otras vueltas al pasado.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Violencias
En los últimos tiempos, he leído en varias ocasiones a algunos políticos quejándose amargamente tras sentirse acosados en la calle por gente indignada que no puede reprimir sus protestas, su rabia o su desprecio.
Hoy la queja y, hasta si me apuran, un cierto desasosiego (qué puede pasar cuando vaya sola por la calle y me reconozcan) se dejaba sentir en las palabras de la consejera aragonesa de educación, víctima del hostigamiento.
No me siento cómodo escribiendo esta entrada, ni tampoco cuando alguien, sea quien sea, se siente intimidado por otros. Comprendo y comparto el estado de ánimo de la consejera, tampoco a mí me gusta sentirme intimidado y en los últimos tiempos lo estoy sintiendo demasiadas veces: me siento personalmente violentado cuando me reducen el sueldo o me quitan la paga extra o me suben el IVA sin opción al diálogo; me siento personal y socialmente agredido cuando se recortan drásticamente los presupuestos de la educación en la que llevo trabajando y algo más desde hace veintiocho años; me siento socialmente hostigado cuando recortan cualquier parcela de lo que se llamaba hace unos meses sociedad del bienestar, una manera de vivir que nos hemos ganado generación tras generación; me siento social y personalmente agredido cuando el capricho de cualquier delegado del gobierno ordena cargar a la policía contra mí o contra mis iguales tan poco violentos como yo; me siento democráticamente violado cuando se abusa del poder y se anteponen los intereses económicos del capital al bienestar de los ciudadanos; me siento constitucionalmente golpeado cuando lo anterior se convierte en norma constitucional con el consenso de la mayoría política.
No me gusta ejercer, ni que ejerzan conmigo ni con nadie, la violencia. Pero si violencia es la acción o efecto de violentar, habrá que asumir que existe no solo una violencia física sino muchos otros tipos: verbal, psicológica, política o económica... Y yo, y mucha gente que conozco (de la calle, del campo, de la mina...) nos sentimos política y económicamente violentados sin necesidad de salir a la calle ni de que nos reconozcan.
Hoy la queja y, hasta si me apuran, un cierto desasosiego (qué puede pasar cuando vaya sola por la calle y me reconozcan) se dejaba sentir en las palabras de la consejera aragonesa de educación, víctima del hostigamiento.
![]() |
| Foto: el diario.es |
No me gusta ejercer, ni que ejerzan conmigo ni con nadie, la violencia. Pero si violencia es la acción o efecto de violentar, habrá que asumir que existe no solo una violencia física sino muchos otros tipos: verbal, psicológica, política o económica... Y yo, y mucha gente que conozco (de la calle, del campo, de la mina...) nos sentimos política y económicamente violentados sin necesidad de salir a la calle ni de que nos reconozcan.
Etiquetas:
democracia,
enseñanza,
huelga,
indignado,
sociedad
jueves, 15 de noviembre de 2012
Internacionalismo
Lo bueno que tiene este invento es la interacción con quien lee. Esta madrugada, tras regresar de las movilizaciones y pese su cansancio, una amiga me ha completado el artículo de ayer sobre la nueva lucha de clases aportando el ingrediente que faltaba: el internacionalismo, tan inherente al movimiento obrero como necesario en estos tiempos individuales. Como hay comentarios que adquieren la categoría de artículos, copio íntegro su contenido.
Una de las pancartas de la manifestación de Madrid rezaba algo así como “local o extranjera la misma clase obrera”, y es que hay otra cosa que se ha ido quedando en el camino a la vez que nuestras mesas camillas y nuestros sueños: el Internacionalismo, ese concepto tan hermoso y tan grande que nos conectaba como clase trabajadora con hermanos y hermanas de cualquier parte del mundo. Millones de personas con los mismos problemas, con las mismas brechas que nos han ido impidiendo conseguir un Trabajo Decente que nos permitiera vivir con un mínimo de dignidad.
El trabajo, los derechos, la protección social… a cuántas personas en el mundo, especialmente en los países empobrecidos –que no pobres-, ha dejado en la estacada la dichosa economía globalizada. 200 millones de personas visiblemente desempleadas en el mundo, 250 millones de niñas y niños que trabajan -explotados en su mayoría-, 5000 muertes por día ocasionadas por el trabajo, millones de personas excluidas del diálogo social….cifras que se nos han ido haciendo frías y lejanas mientras nos deshacíamos de nuestras viejas mesas camillas y de nuestros sueños.
Y es que efectivamente todos los países, desarrollados y en desarrollo, tienen sus trabajadores y trabajadoras pobres. Pero ¿nos hemos visto así alguna vez? ¿nos vemos así? como trabajadores pobres, digo, o es que acaso los pobres no son trabajadores? O lo han sido, o lo pretenden ser. Los grandes medios de comunicación de masas nunca nos han mostrado estas realidades desde ese prisma, claro, no interesa. Cómo miramos el mundo y cómo lo comprendemos es fundamental para construir cómo actuamos en él.
Ahora nos toca empobrecernos a los y las trabajadoras españolas, europeas, occidentales… y de nuevo no-toca pensar en lo que les pasa a nuestros iguales en otros lugares del planeta, bastante tenemos con lo nuestro –pensamos-. Nos volvemos a equivocar, no se trata de dar lo que nos sobra, sino de ir juntos hacia un lugar común. El dinero no es lo más importante, pensemos en las ideas, la imaginación, la fuerza, la organización, que en periodos buenos no parecen cosas necesarias, pero que en periodos malos son fundamentales.
Ya siento este pedazo de rollo que me he soltado, José Ramón, pero estoy recaliente después de estar en rodeando el congreso y ver nuestra supuesta democracia tan “tocada”. Estoy contigo que hemos de reconstruirnos como sociedad, es fundamental reconocernos como Clase Obrera, avanzar en una democracia más limpia. Y añado desde el Internacionalismo más Solidario que nunca. Nuestros grandes enemigos son los mismos, los grandes Actores de la Globalización (neoliberal y capitalista): las Instituciones Financieras Internacionales, el FMI y el Banco Mundial, la OMC, por supuesto las Transnacionales… y todos los localismos oligárquicos del mundo.
No dejes de escribir nunca. Me encanta este blog.
Una de las pancartas de la manifestación de Madrid rezaba algo así como “local o extranjera la misma clase obrera”, y es que hay otra cosa que se ha ido quedando en el camino a la vez que nuestras mesas camillas y nuestros sueños: el Internacionalismo, ese concepto tan hermoso y tan grande que nos conectaba como clase trabajadora con hermanos y hermanas de cualquier parte del mundo. Millones de personas con los mismos problemas, con las mismas brechas que nos han ido impidiendo conseguir un Trabajo Decente que nos permitiera vivir con un mínimo de dignidad.
El trabajo, los derechos, la protección social… a cuántas personas en el mundo, especialmente en los países empobrecidos –que no pobres-, ha dejado en la estacada la dichosa economía globalizada. 200 millones de personas visiblemente desempleadas en el mundo, 250 millones de niñas y niños que trabajan -explotados en su mayoría-, 5000 muertes por día ocasionadas por el trabajo, millones de personas excluidas del diálogo social….cifras que se nos han ido haciendo frías y lejanas mientras nos deshacíamos de nuestras viejas mesas camillas y de nuestros sueños.
Y es que efectivamente todos los países, desarrollados y en desarrollo, tienen sus trabajadores y trabajadoras pobres. Pero ¿nos hemos visto así alguna vez? ¿nos vemos así? como trabajadores pobres, digo, o es que acaso los pobres no son trabajadores? O lo han sido, o lo pretenden ser. Los grandes medios de comunicación de masas nunca nos han mostrado estas realidades desde ese prisma, claro, no interesa. Cómo miramos el mundo y cómo lo comprendemos es fundamental para construir cómo actuamos en él.
Ahora nos toca empobrecernos a los y las trabajadoras españolas, europeas, occidentales… y de nuevo no-toca pensar en lo que les pasa a nuestros iguales en otros lugares del planeta, bastante tenemos con lo nuestro –pensamos-. Nos volvemos a equivocar, no se trata de dar lo que nos sobra, sino de ir juntos hacia un lugar común. El dinero no es lo más importante, pensemos en las ideas, la imaginación, la fuerza, la organización, que en periodos buenos no parecen cosas necesarias, pero que en periodos malos son fundamentales.
Ya siento este pedazo de rollo que me he soltado, José Ramón, pero estoy recaliente después de estar en rodeando el congreso y ver nuestra supuesta democracia tan “tocada”. Estoy contigo que hemos de reconstruirnos como sociedad, es fundamental reconocernos como Clase Obrera, avanzar en una democracia más limpia. Y añado desde el Internacionalismo más Solidario que nunca. Nuestros grandes enemigos son los mismos, los grandes Actores de la Globalización (neoliberal y capitalista): las Instituciones Financieras Internacionales, el FMI y el Banco Mundial, la OMC, por supuesto las Transnacionales… y todos los localismos oligárquicos del mundo.
No dejes de escribir nunca. Me encanta este blog.
Etiquetas:
democracia,
economía,
huelga,
sociedad
miércoles, 14 de noviembre de 2012
La nueva lucha de clases
Hace unos años, cuando al neoliberalismo le interesaba invitarnos a bailar para alimentar a la voracidad capitalista; cuando cambiamos la mesa camilla del salón por el tresillo, las conversaciones familiares por la televisión y pusimos calefacción central para calentar nuestros, hasta entonces, helados sueños; cuando, en fin, buscando lo políticamente correcto, abandonamos palabras como maestro u obrero y las sustituimos por docente o trabajador y nos constituimos en ferviente clase media de coche, piso, vacaciones en el mar y apartamento en playa o montaña... Hace todos esos años, variables segùn el punto de partida y del proceso, tiramos a la papelera, junto con la palabra obrero (por demodé y radical), aquel marxismo del que muchos habíamos bebido en las fábricas, en los sindicatos, en el PSOE y otros partidos, en las luchas contra la dictadura, en la universidad y hasta en la sacristía del seminario.
De repente, estuvo mal visto ser marxista y hasta se dejó de hablar de materialismo histórico para comprender la evolución de las sociedades. Marcelino Camacho pasó a la reserva y, junto con sus jerséis de cremallera, desapareció del moderno vocabulario laboral la palabra obrero y se decía trabajadores y trabajadoras, en lugar de obreros y obreras; algunos, más distanciados, se nombraban empleados o empleadas, operarios u operarias... Éramos modernos, la nueva clase media que seguía siendo la última del escalafón porque detrás del último no va nadie.
Con el marxismo y el obrerismo en la basura, olvidamos que fue la lucha de clases (y no Europa ni sus gobiernos ni la Democracia ni el Concilio Vaticano II...) la que nos hizo como éramos y nos permitió habitar ese estado del bienestar que ahora se nos escapa como el agua entre las manos; renunciamos a nuestro pasado como pueblo, a nuestro patrimonio de luchas y alertas y nos echamos, inconscientes, en los brazos del enemigo, que nos mecieron mientras le fuimos útiles y nos repudian por innecesarios tras encontrar a otros que les paguen los gastos, no sin antes exigirnos el rédito de su cariño interesado.
No añoro los malos tiempos ni cualquier tiempo pasado fue mejor, porque lo que tiene que ser mejor, siempre, es el futuro. Y para que así sea, hay que descolonizar los estados de quienes los han usurpado: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan. Hemos centrado nuestras iras sobre los gobiernos, pues son los que ejecutan, pero no olvidemos que sus recortes brutales los dictan los grandes intereses económicos de la empresa y de la banca: empobrecer y embrutecer al pueblo, el objetivo, supone llenarlo de miedos y cercenar sus capacidades para pensar y rebelarse. La oligarquía política es un estamento hermético y endogámico que protege sus propias ideas y a su propia gente y bloquea cualquier disidencia, hasta cualquier ocurrencia; la oligarquía sindical se ampara en su propia estructura y se alimenta de ella; ambas son deudoras de la banca y de la empresa, del capital y poco podemos esperar de ellos.
Recuperar el futuro supone recuperarse como pueblo, como EL PUEBLO; reconstruirse como sociedad; identificar a los enemigos: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan y nos revenden a sus caprichos; reconocernos como obreros y obreras, como Clase Obrera, y recuperar la lucha de clases para volver a tomar el poder en una democracia limpia, sin títeres ni titiriteros que muevan los hilos.
Nota: He estado esta mañana en la manifestación de Calatayud. No estaré esta tarde en la de Zaragoza por aquello de no consumir el combustible del coche ni podré estar rodeando el congreso en Madrid, pero quiero gritar desde mi casa.
De repente, estuvo mal visto ser marxista y hasta se dejó de hablar de materialismo histórico para comprender la evolución de las sociedades. Marcelino Camacho pasó a la reserva y, junto con sus jerséis de cremallera, desapareció del moderno vocabulario laboral la palabra obrero y se decía trabajadores y trabajadoras, en lugar de obreros y obreras; algunos, más distanciados, se nombraban empleados o empleadas, operarios u operarias... Éramos modernos, la nueva clase media que seguía siendo la última del escalafón porque detrás del último no va nadie.
Con el marxismo y el obrerismo en la basura, olvidamos que fue la lucha de clases (y no Europa ni sus gobiernos ni la Democracia ni el Concilio Vaticano II...) la que nos hizo como éramos y nos permitió habitar ese estado del bienestar que ahora se nos escapa como el agua entre las manos; renunciamos a nuestro pasado como pueblo, a nuestro patrimonio de luchas y alertas y nos echamos, inconscientes, en los brazos del enemigo, que nos mecieron mientras le fuimos útiles y nos repudian por innecesarios tras encontrar a otros que les paguen los gastos, no sin antes exigirnos el rédito de su cariño interesado.
No añoro los malos tiempos ni cualquier tiempo pasado fue mejor, porque lo que tiene que ser mejor, siempre, es el futuro. Y para que así sea, hay que descolonizar los estados de quienes los han usurpado: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan. Hemos centrado nuestras iras sobre los gobiernos, pues son los que ejecutan, pero no olvidemos que sus recortes brutales los dictan los grandes intereses económicos de la empresa y de la banca: empobrecer y embrutecer al pueblo, el objetivo, supone llenarlo de miedos y cercenar sus capacidades para pensar y rebelarse. La oligarquía política es un estamento hermético y endogámico que protege sus propias ideas y a su propia gente y bloquea cualquier disidencia, hasta cualquier ocurrencia; la oligarquía sindical se ampara en su propia estructura y se alimenta de ella; ambas son deudoras de la banca y de la empresa, del capital y poco podemos esperar de ellos.
Recuperar el futuro supone recuperarse como pueblo, como EL PUEBLO; reconstruirse como sociedad; identificar a los enemigos: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan y nos revenden a sus caprichos; reconocernos como obreros y obreras, como Clase Obrera, y recuperar la lucha de clases para volver a tomar el poder en una democracia limpia, sin títeres ni titiriteros que muevan los hilos.
Nota: He estado esta mañana en la manifestación de Calatayud. No estaré esta tarde en la de Zaragoza por aquello de no consumir el combustible del coche ni podré estar rodeando el congreso en Madrid, pero quiero gritar desde mi casa.
martes, 13 de noviembre de 2012
Demagogia de la no huelga
Nos quedan tan pocos derechos (a nosotros, el pueblo) que nos cuestionan hasta el derecho de ser políticos, no politicastros -¡ojo!- políticos a secas. Como si la política fuera cosa de profesionales y no del pueblo, que elige y acierta o se equivoca. Como si sólo tuviésemos derecho a ser políticos un día de cada 1461, cuando toca elegir.
Listos, demagogos, sabedores de la mala prensa de su propia política profesionalizada manipulan a la mayoría silenciosa o movilizada advirtiendo que esta huelga, esa manifestación, aquel movimiento ciudadano... están politizados, que es como decir: les estás haciendo el juego a los que opinan lo contrario que nosotros que mandamos, como si mandar no fuera hacer política.
Pues claro que la huelga es política, porque lo son las decisiones contra las que esta convocada:
- Porque los recortes en la educación son políticos y persiguen un fin político: desmantelar el sistema público de educación y pasar del beneficio social al beneficio económico de las empresas que se hacen con los centros; en Madrid grandes entramados empresariales que antes hicieron su agosto con la construcción.
- Porque la ley Wert es política ¿o es que el ministro iluminado no lo es, por iluminado que sea?
- Porque el desmantelamiento de la sanidad pública para ceder la gestión al beneficio económico de CAPIO Sanidad, por ejemplo, es política. Y mucho más, si conocemos que de la privatización de hospitales en Castilla-La Mancha se beneficia esa empresa de la que Rato es accionista y el marido de Cospedal, directivo. Política y desvergüenza
- Porque el aumento del paro es política, la opción por el recorte en vez de por la inversión productiva es una decisión política que persigue acabar con los derechos laborales y convertir el empleo en un bien tan escaso que haya que estar agradecido por tenerlo.
- Porque la rebaja de los salarios es política.
- Porque el recorte de la paga de navidad es política.
- Porque el incremento de los impuestos es política.
- Porque salvar a la banca en vez de a los ciudadanos es política.
- Porque venderse a los mercados es política.
- Porque el desmantelamiento del estado del bienestar es política.
- ...
Que no nos vengan con cuentos ni con demagogias baratas: si las decisiones contra las que luchamos son políticas nuestras reacciones también lo son: hagamos la política de la sociedad.
Etiquetas:
ajustes,
corrupción,
crisis,
democracia,
huelga,
indignado,
politika,
recortes,
sociedad
domingo, 4 de noviembre de 2012
Diez mil
Nuestro empandullo (el que comenzó siendo de mi ojo izquierdo) ha superado este fin de semana las diez mil visitas. Para celebrarlo he decidido montar una fiesta donde podrás encontrar:
CHICAS:
CHICOS:
CHICAS:
CHICOS:
BUENA MÚSICA DE AGARRAO:
Y DE DANCING
ADEMÁS DE MUCHO R&R
Etiquetas:
empandullo,
fiestas,
sociedad
sábado, 7 de julio de 2012
Me duele
Me duele pensar que tanta lucha vaya a quedar en nada.
Que nos hayan acostumbrado tanto a no ser que ya no tengamos más remedio que seguir no siendo.
Que se hayan apoderado de nuestra vida y sigamos sin conocer quién lo ha hecho y ni tan siquiera sepamos la razón.
Que la economía productiva (la que entendemos) haya sido fagocitada por la economía especulativa (la que ignoramos y nos ignora).
Que seamos incapaces de indignarnos.
Que el 15-M celebre su aniversario el 15-M y no todos los días.
Que el miedo a perder nuestra cartera nos paralice hasta el punto que nos paraliza.
Que cuando estemos totalmente paralizados nos la robarán de todos modos.
Que se llevarán con ella nuestro álbum de sueños.
Que sigan robando a gran escala los que siempre robaron.
Que sigan mandando los que siempre mandaron.
Que Merkel sea más popular cuando lo hace mal que cuando lo hace bien.
Que Merkel sea popular.
Que, en realidad, estemos rescatando a los bancos alemanes.
Que los griegos también los estén recatando.
Que estemos financiando el IV reich sin enterarnos.
Que ni siquiera esas verdades sean verdades.
Que la verdad de todo sea la mentira que gobierna también a Merkel.
Que la sanidad pague el circuito de Alcañiz.
Que el gran premio de Aragón de moto GP se celebre anualmente allí con cargo a la educación pública.
Que el aumento del IVA pague el gran premio de España de fórmula 1.
Que la dependencia pague el aeropuerto de Castellón o el de Huesca o el de Guadalajara.
Que la solidaridad con el tercer mundo financie las primas de la selección española.
Que recorten la democracia directa (municipios) en favor de la indirecta (diputaciones).
Que la democracia directa sirva para elegir a los desgobernantes y no para deponerlos cuando nos desgobiernan.
Que los desgobernantes no pasen una reválida anual.
Que el poder judicial siga siendo un cachondeo desde que lo dijo Ibarra (y desde mucho antes) y que no tenga maldita pinta de mejorar.
Que los sindicatos no merezcan mi confianza (ni siquiera el mío).
Que ningún partido merezca mi confianza.
Que Cayo Lara se parezca cada día más a Monchito y que José Luis Moreno dirija cada día peor su mano y le escriba cada día peores discursos.
Que Rosa Díez haya sido la única capaz de presentar una querella contra Bankia (porque es la única que no estaba cuando se repartían el pastel).
Que Rubalcaba esté momificado (pero eso ya lo sabíamos).
Que la momia de Mariano siga a lo suyo (de ellos) y no a lo nuestro.
Que los informativos nos maten cada mañana la pizca de optimismo que nos queda.
Que...
Pero, sobre todo, me duele que tú y yo seamos incapaces de encontrar una solución a todo esto.
jueves, 28 de junio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Rescate (S.O.S.)
Cien mil millones de euros (100.000.000.000 €) son tanta pasta que necesito escribirlo con letra y con número para seguir sin hacerme una idea de la pasta gansa que supone el rescate de la banca por parte, que no se engañe nadie, de nosotros, los españolitos de a pie. Para pagar un rescate (préstamo en condiciones muy favorables para otros), es preciso estar secuestrado y lo estamos. Me vienen al pelo las letras de Galeano que, en los hijos de los días -libro que recomiendo a quien quiera oírme-, cuentan que:
En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba.
¿Y quién nos ha secuestrado? puede preguntarse algún despistado. A estas alturas de la crisis parece claro que el nos se refiere a la soberanía, a la nuestra, que no es sino la capacidad de gobernarnos por nosotros mismos. El quién es personal y entidades de variopinto pelaje a los que une un interés desmesurado por el dinero (el nuestro).
En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba.
Uno iba a llamarse Fondo Monetario Internacional y el otro, Banco Mundial.
Como Rómulo y Remo, los gemelos fueron amamantados por la loba, y en la ciudad de Washington, cerquita de la Casa Blanca, encontraron residencia.
Desde entonces, los dos gobiernan a los gobiernos del mundo. En países donde han sido votados por nadie, los gemelos imponen el deber de obediencia como fatalidad del destino: vigilan, amenazan, castigan, toman examen:
—¿Te has portado bien? ¿Has hecho los deberes?
¿Y quién nos ha secuestrado? puede preguntarse algún despistado. A estas alturas de la crisis parece claro que el nos se refiere a la soberanía, a la nuestra, que no es sino la capacidad de gobernarnos por nosotros mismos. El quién es personal y entidades de variopinto pelaje a los que une un interés desmesurado por el dinero (el nuestro).
- Nos han secuestrado los tecnócratas europeos a quienes la gente de a pie (la chusma, para entendernos) le importamos un carajo y solo se preocupan de la estabilidad (la de sus intereses). Son los mismos que impusieron un gobierno tecnócrata en Italia para sustituir al ínclito Berlusconi o los que dictan a los griegos a quién deben votar mañana en sus elecciones.
- Nos han secuestrado los organismos internacionales que, como el FMI y el BM, se han cansado de sangrar a América Latina (como bien sabe y cuenta Galeano), y han hincado sus colmillos en la chusma europea.
- Nos han secuestrado estos políticos que nos hemos ganado a pulso, tanto los extranjeros (Merkel, Sarkozy, Berlusconi...) como esa especie de presidente naïf e inutil que se llamó zetapé o esa alegoría de la nada que ahora nos desgobierna con el nombre de Mariano. También los otros, los que no nos desgobiernan porque vieven en el desgobierno propio, en estos tiempos que corren no podemos permitirnos el lujo de tener una oposición desahuciada por una minusvalía incapacitante y senil; una izquierda anodina, sectaria y tan rancia como su líder el y ventrílocuo que lo mueve; una especie partido magenta que se mira al espejo la raya del ojo siempre que se pronuncia, y unos nacionalistas que babean de gusto cada vez que se oponen a lo que ellos mismos harían y esconden la cara cada vez que apoyan lo que ellos mismos nunca aplicarían.
- Nos han secuestrado los banqueros porque, si las cosas van bien pringarán a cada españolito (desde la niña de Rajoy al abuelo cebolleta) a pagar alrededor de 2.000 € del ala para sufragar sus derroches y si las cosas van mal venderán nuestra alma al Banco Mundial para que le paguemos en sangre. Si usted no tiene los 2.000 € no se preocupe, ya se ocupará el ministerio del ramo de deducírselos de la educación de sus hijos, nietos o vecinitos; de la operación de próstata para la que le llamarán cuando ya no haya más remedio que decir amén; de algún impuesto por pensar (o por no pensar que se sacaría más pasta)...
Pues sí, nuestro secuestro es tan terrible que tenemos que pagar para rescatar a nuestros propios secuestradores, el colmo de la privación de libertad -que diría el otro políticamente correcto y semánticamente abyecto-. Porque ese préstamo en condiciones favorables que es el rescate pendiente de pago nos va a costar, tarde o temprano (más temprano cuanto más lo niegue Rajoy y lo acaba de hacer a mediodía), la subida del IVA hasta el 21 %; el recorte de las prestaciones por desempleo; la jubilación a los 67 (o más) que ya tenemos, pero adelantando sus afectos para que no se libre nadie; una requetereforma laboral; una nueva bajada de los sueldos de los funcionarios; amén de otras cosas menores como el peaje en las autovías, el copago sanitario, la subida de impuestos indirectos, u otras ya sabidas como los recortes en la sanidad, la educación, los servicios públicos... Un horror, vamos, que exigen el FMI, Alemania y hasta el apuntador tras el entusiasmo marianista.
Por eso me hierve la sangre cuando resulta que nuestra ratio de políticos por habitante es 5,5 veces mayor que en Alemania (que también tiene sus instituciones territoriales), lo que supone multiplicar por lo mismo o más (que en eso no se recortan un pelo nuestros próceres) el número de chupópteros que les bailan el agua disfrazados de asesores.
Me hierve la sangre cuando leo las cifras millonarias que se embolsan los causantes de las bancarrotas por haberlo hecho a conciencia y que, naturalmente, no van a devolver de manera alguna mientras nosotros nos hacemos cargo de sus agujeros:
- NOVA CAIXA GALICIA, con un boquete de 3.600 millones de euros, están los siguientes personajes: Jose Luís Pego, ex-director se jubiló con 18 millones de euros. José Luís Méndez, se llevó 16 millones de euros. Gregorio Gorriarán se metió en el bolsillo 15 millones de euros. Javier García Paredes le indemnizaron con 11 millones (éste, dice, que renunció a la mitad).
- La CAM, que tuvo que ser rescatada por el Estado español con un descosido de 17.000 millones de euros: Roberto López Abad, ex-director se jubiló con 5,8 millones de euros. María Dolores Amorós recibe 370.000 euros de pensión vitalicia, junto a otros varios personajes (hasta 5) con 1,5 millones.
- CAJA SUR, con un agujero de 1.100 millones de euros, cuenta con: Ángel Castillejo, que se ha llevado 4,3 millones de euros y una paga (anual) de 250.000 euros.
- CAJA SEGOVIA (ahora Bankia): Manuel Escribano, ex-director, se llevó 6 millones de euros y 10 pagas anuales de 275.000 euros.
- CAIXA PENEDES, con un agujero de casi 1.000 millones de euros: Manuel Troyano, ex-director general se metió en el bolsillo 5 millones de euros y una indemnización de 3,7 millones de euros. Ricard Pages, ex-director, se jubiló por 11 millones de euros.
- BANCO DE VALENCIA (Bankia): Domingo Parra, 7,5 millones; Aurelio Izquierdo 13,8 millones.
Y esto solo por poner un puñado de ejemplos (y de millones de euros) en blanco, que no quiero ni imaginarme los agujeros negros que hay en este espacio bancario. ¿Cuándo tendremos las pelotas, ovarios o lo que sea menester para llevar a Bruselas (que el panorama judicial hispánico no está para muchas alegrías) a esta panda de golfos.
Me hierve la sangre cuando leo que en el momento del rescate, chupaban en Bankia, además del propio Rato (ex-ministro del PP), su ex-cuñado Santiago Alarcó; Claudio Aguirre, primo (carnal, se entiende) de Esperanza Idem; Juan Chozas, ex-secretario general de empleo con Aznar y miembro de FAES; Jesús Pedroche, ex-consejero de Aguirre y ex-presidente de la asamblea de Madrid; Ricardo Romero de Tejada, ex-presidente del PP en la Comunidad de Madrid; la bachiller Mayte Jiménez, esposa del consejero de asuntos sociales de Aguirre; Nieves Alarcón, esposa del senador del PP Francisco Granados; Ángel Acebes, ex-ministro de interior con Aznar; Manuel Lamela, ex-consejero de sanidad de Aguirre... Esto solo por hablar de la parte correspondiente a CajaMadrid, que si no ponemos con los Olivas y Cía, procedentes de la contraparte Valenciana no acabamos. Personas todas ellas de indubitable sapiencia económico-financiera.
A lo peor es que la solución que encontraron el 30 % de los electores españoles (la mayoría absoluta es, ne realidad, mayoría autoritaria) en las ultimas elecciones generales formaba y forma parte del problema.
Etiquetas:
corrupción,
economía,
sociedad
sábado, 26 de mayo de 2012
Patriotas de si mismos
Oigo en la radio la rabia y la injusticia con la que viven los familiares de aquellos militares que murieron en el Yak 42, indignados porque el culpable ha sido, como siempre, el maestro armero; los dos condenados indultados y el responsable del ramo (irresponsable más bien, que aquí nadie asume las consecuencias de sus actos) de embajador por las américas.
La derecha española ha presumido siempre de patriota y lo demuestra con la bandera y el himno, aunque sea para provocar que los otros, los antipatriotas, silben más la música de lo que llevaban pensado.
Pero a la hora de la verdad, de dar la cara ante viudas, huérfanos y demás familia y de decirles: soy un... porque metí a vuestros hijos, parejas y padres en un tastarro para poder tener más disponible que gastar en desfiles y coche oficial, en ese momento, solo son patriotas de sí mismos, de lo suyo y de la comandita que los rodea.
Y, si no, que se lo pregunten a ese tal Goirigolzarri que no ha venido a depurar responsabilidades sino a sangrarnos y que cualquier día le pondrá la medalla al mérito del morro a Rato, Oliva u otros causantes. Que se lo pregunten a los que quitan al pueblo (los que hacen la patria, no lo olviden) el trabajo, la salud, la educación o la vida en este caso, para repartir beneficios entre los amiguetes banqueros o no.
Nunca he sido muy de patrias, himnos ni banderas, pero si, como se me antoja, ser patriota es indignarse junto a esas familias del Yak (y junto a las víctimas de tanto), me apunto y me indigno con ellos.
http://elpais.com/tag/yak_42/a/
miércoles, 23 de mayo de 2012
Desvergüenza
Aunque había escuchado las declaraciones de Wert sobre las virtudes de la masificación en las aulas para fomentar la sociabilidad del alumnado, desconocía las otras en las que invita al personal (pobre, se entiende) a no gastar las perras en otras cosas (no sé si pensaba en vicios, vino o lencería fina o, simplemente en comer caliente y otras fruslerías por el estilo -aunque mi intuición me dice que eran el vino y otros vicios impropios de la plebe los que andaban por la mente del ministro-) y disponer así de remanente para pagar las desorbitadas tasas universitarias con las que quiere pulirse el derecho al futuro del populacho jovenzano.
Esto de la tele es lo que tiene, que podemos darle al play y al replay cuanto queramos (preferiblemente, en este caso, no después de las diez por aquello de las pesadillas):
¡Qué sabrá usted, señor ministro y qué lección le han dado los rectores magníficos!
Esto de la tele es lo que tiene, que podemos darle al play y al replay cuanto queramos (preferiblemente, en este caso, no después de las diez por aquello de las pesadillas):
Mejor que le contesten Carmen, Andrés y Ricardo.
¡Qué sabrá usted, señor ministro y qué lección le han dado los rectores magníficos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















