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martes, 31 de marzo de 2015

Ley mordaza


El sábado pasado, veintiocho de marzo, a las dos tuvimos que adelantar el reloj hasta las tres, nos quitaron una hora de sueños con la misma desfachatez con la nos quitan tantos otros sueños.

Dos días antes, el veintiséis de marzo, con la aprobación de la ley mordaza que entrará en vigor el próximo uno de julio, nos robaron cuarenta años de libertad y muchos más de lucha por conseguirla.

Y es que estos rateros no sólo se llenan los bolsillos con lo ajeno sino que arramblan con todo, hasta con los intangibles, que no lo son tanto (y lo veremos) y se anhelan cuando no están.

domingo, 1 de febrero de 2015

Pobres de dinero, pobrísimos de consenso, paupérrimos de libertades

Leo en infolibre no sólo que La libertad en el mundo retrocede por noveno año consecutivo, sino que los 195 países analizados, solo el 46 por ciento pueden ser considerados totalmente libres.

No me gusta nada ese lugar hacia donde nos llevan los tiempos, pero la crisis económica no es sino un engranaje más de un todo que pretende reducirnos hasta que, rendidos, bajemos los brazos; los mercados no sólo empobrecen los bolsillos de los ciudadanos, sino que limitan sus vidas para conseguir una sumisión que nos devuelve a un nuevo feudalismo donde los grandes señores (85 ricos suman tanto dinero como 3.570 millones de pobres del mundo) son las grandes corporaciones y los propietarios del capital y el resto cada vez más siervos y cada vez más engañados porque ni siquiera lo sabemos. No es extraño, por eso y por ejemplo, que seamos un gran negocio para los bancos, a los que vendemos, como si de un pacto con el diablo se tratara, nuestro futuro.


Por consiguiente, en los países "libres", tenemos que oponernos a cualquier intento de socavar la libertad, y en España tenemos un claro ejemplo con la ley mordaza o las privatizaciones de servicios públicos que no son sino ventas de lo colectivo a los mercados, amén de otras medidas europeas que pretenden preservar la libertad con menos libertad, con más miedo.

Esos sí son motivos para salir a la calle, por esas razones sí hubiera estado ayer en la calle, como he estado otras muchas veces, que de los líderes que necesitan enseñar que la tienen muy grande y de los personalismos excluyentes estoy hasta los cojones.

jueves, 15 de enero de 2015

La política del miedo

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
León Felipe

Marx (en cualquiera de sus versiones) me libre de hablar en nombre de los muertos, pero creo no equivocarme si digo los hechos políticos posteriores al atentado contra Charlie Hebdo  revolverían las tripas de Charb y los suyos igual que revuelven las mías.

La foto de la cabecera en la manifestación me repugna: los ¿líderes? aislados del pueblo, como siempre. Implacables censores de la libertad de expresión, persecutores de los derechos humanos, enemigos de la igualdad y de la democracia, defensores de los mercados... Todos estaban allí para hacerse una foto triste, no tanto por la muerte (casi anunciada, ver la entrevista que Gemma Nierga hizo en 2006 a Philippe Lançon, uno de los heridos en el atentado) de los periodistas sino por lo que representa. El hecho de que algún periódico borrara a las mujeres de la cabecera no deja de ser una penosa anécdota más en ese sinsentido.


La reacción de los gobernantes europeos y aspirantes a serlo, tras los atentados en Francia tampoco deja indiferentes a mis vísceras. Tras atentar contra la libertad que siempre defendieron gente como Riss, Cabu o Wolinski, la respuesta es menos libertad, más miedo, más restricciones a la libre circulación de ciudadanos (hasta el extremo de retirarles la documentación, en Alemania, por ejemplo), más control de internet y de las comunicaciones (que, si no recuerdo mal, son inviolables desde el siglo XIX en muchas constituciones), movilización del ejército a las estaciones y los aeropuertos, estados policiales, una especie de estado de excepción sin pasar por el Parlamento (en España)...


Incluso la aspirante, Maríe Le Pen, líder del Frente Nacional, de cuyo club de fans la plantilla de Charlie Hebdo nunca formó parte, propone la pena de muerte cuando acceda al gobierno.


Una vez más los terroristas han conseguido su objetivo: recortar la libertad atentando contra ella, cuando la respuesta debería ser reafirmarla. Me revuelven los que siembran el miedo y lo usan como excusa para engordar su poder y recortar la libertad; el miedo a los diferentes, a los extranjeros; el miedo a la democracia: cuidado a quién votas; el miedo a perder el trabajo, el estatus: mira cómo están los otros y traga; el miedo...

Revuelto como me tienen, acabo con una foto de la edición millonaria de Charlie Hebdo, amarrada, como la vieja Europa.