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lunes, 16 de febrero de 2015

Sobresueldos en CC.OO. de banca

Leo en el País que CC OO de banca gastó 14 millones en viajes y reuniones en cinco años y que
los dirigentes de COMFIA desembolsaron decenas de miles de euros en asadores y marisquerías. Bonito alarde de solidaridad sindical.

Cuando se publicó que el ¿sindicalista? Francisco Baquero se había pulido él solito (según el confidencial)  266.433 € con su tarjeta black de Cajamadrid, o que el referente ¿sindical? Rodolfo Benito también estaba implicado en el desplifarro hasta los 146.600 € (el periódico.es y 20 minutos), junto con otros próceres del sindicalismo "de clase" (Antonio Rey de Viñas: 191.500, Juan José Azcona: 99.300, Pedro Bedia: 78.200, Gabriel Moreno: 20.400 y otros compinches de UGT -véase 20 minutos-) yo ya había roto mi relación de años con un sindicato que me dolía demasiado y demasiadas veces.



Resulta que también el País publicó el domingo que CC OO de banca pagó a sus delegados 3,7 millones en sobresueldos (que salieron de esos bancos a los que hemos rescatado con los dineros de todos) y publica una lista pormenorizada de los beneficiarios de estas primas, que bien pueden ser legales, como afirma la dirección de COMFIA, pero que quedan muy lejos de ser éticamente asumibles.

En esos años, la banca perdía 30.000 empleos directos, nada más y nada menos. Y mientras, el sindicato (los sindicatos, porque el partenaire de la pareja feliz también anda en los mismos ríos revueltos), aplicando EREs de extinción, despidiendo al personal con el peor estilo patronal, desmontando proyectos y calladitos no se nos vayan a molestar y la jodamos, compañeros. Y, de paso, reeligiendo al mismo secretario general, que ha tragado con todo lo sabido y por saber.

Y mientras, los de a pie, pagando rescates a jetas que se pulen nuestra pasta sin más contemplaciones.

Que sí, que ya lo sé, que hay una campaña contra los sindicatos... Que Cebrián usa el País en beneficio de la vicepresidenta Soraya porque están ten con ten y tantas noticias seguidas sobre lo mismo huelen... Pero hay que airear todas estas miserias y las que vengan y de quien vengan, grandes o pequeñas, para jorear la casa de este irrespirable tufo a mierda.

viernes, 23 de enero de 2015

Cola


Como no tomo café desde hace más de 30 años (y me gusta, no creáis), lo sustituyo por una cola cuando llego al curro después de comer, por aquello de mantenerme despierto en la medida de lo posible.

Además, tengo por costumbre desvincular mi consumo de aquellas corporaciones que fornican (categoría superior a dañan, que eso lo hacen todas) las vidas, economías, condiciones laborales, derechos... de sus trabajadores/ciudadanos.

Por eso hago pública mi desvinculación, en la medida de lo posible, de Coca Cola por su actuación ilegal (amén de en contra de los mandamientos judiciales), en Fuenlabrada. Hoy me he comprado una cola marca x para dejármela en la nevera del curro y los cubatas los pediré con otra y si no hay nos vamos.

Mi lista ya va siendo larga: no compro nada de Mondélez desde que cerraron Ateca (aunque, al final se consiguieran recuperar algunos, que no todos, los empleos con valor -de los atecanos más que de la empresa adquisidora), ni de Kimberly clarc (desde que cerraron Calatayud, por mucho que no se portaran mal con los que dejaron en el paro), ni de energyzer (desde que compraron la Tudor de Zaragoza para cerrarla), ni samsung (desde que deslocalizaron su planta de Barcelona)... Ni gilette desde que hace muchísimos años (tantos que no siquiera hay referencias en internet) compró la española filomatic para cerrarla y acabar con la competencia. Fue mi primera noticia de la deslocalización y desde entonces estoy en ello.

Que cada quien se defienda como pueda, pero la autodefensa es la única posible.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Elecciones sindicales

Ayer pasé el día de interventor en la mesa de Calatayud. Era día de elecciones sindicales en educación y me estrenaba con mi sindicato CGT después de abandonar, por principios, treinta años de militancia activa en CC.OO.



Los resultados, locales y aragoneses, me dicen que algo está cambiando:

  1. Que hay un gran descontento como demuestra la altísima abstención.
  2. Que la gente está cansada de las apuestas sindicales anquilosadas, acartonadas y, por qué no decirlo, sospechosas:
    - CSIF, aunque gana, pierde seis delegados.
    - UGT pierde cinco delegados y pasa a ser la quinta ¿fuerza? sindical.
    - CCOO se mantiene en delegados, pero deja de ser el segundo sindicato.
    - ANPE queda fuera de la junta
    - STEA gana un delegado en Aragón.
  3. CGT es la segunda fuerza sindical de Aragón (la primera en Huesca) y gana seis delegados, quedando con 18.


Que, pese a todo, hay cosas que no cambian:
  1. Que las instrucciones de la administración respecto al tiempo disponible para votar estaban encaminadas a dificultar el ejercicio democrtático y a poner al personal en contra de los sindicatos porque se les hizo creer que esas trabas eran fruto de un acuerdo.
  2. Que, en general, las direcciones de los centros son incapaces de garantizar el cumplimiento de los derechos de los trabajadores (las dos últimas horas de la jornada de mañana en secundaria, las horas de tarde en primaria) y se plegaron a las condiciones "sugeridas" por la administración.
También me dicen que hay estilos y estilos. En mi mesa estábamos cuatro interventores y yo era el único que no llevaba el censo electoral, ni falta que hace.

En cualquier consulta electoral, siempre me he sentido intimidado por los interventores que, con la lista de los votantes, marcan quiénes votamos con no sé qué oscuras intenciones electorales. De hecho, más de una vez, he puesto en conocimiento del presidente de mesa esa sensación y le he pedido que, para garantizar mi derecho a un voto libre (su obligación legal), retirara las listas a los representantes de las candidaturas. Sólo una vez conseguí la comprensión de la mesa y la orden, por su parte, de que no tomasen nota de mi acto electoral.

Entre esas aviesas intenciones de los interventores está la de comprobar quiénes de sus afiliados votan para requerirles telefónicamente el acto. Yo mismo fui testigo ayer de cómo un interventor comunicaba a media tarde a su sindicato la relación de afiliados que habían ejercido su derecho a voto.

Casualmente, una de las personas integrantes de la mesa era afiliada de ese sindicato y recibió una llamada requisitoria al poco rato. Su reacción fue de sorpresa, primero y de indignación, después. Me llamó al pasillo, me preguntó por qué yo no apuntaba, me explicó lo ocurrido y acerca de la legalidad y procedencia del hecho de que los demás tomaran nota de los votantes. Yo le expliqué mi experiencia, mi opinión y que, lamentablemente, parecía estar dentro de la norma.

Esta persona, con buen criterio, expresó sus dudas ante toda la mesa, interventores incluidos y su malestar ante los hechos. Imagino que, si alguien de la propia mesa se siente molesta, los electores (o muchos de ellos) también lo estaban, sobre todo, porque varias personas del sindicato al que me refiero y que no es otro que CSIF, llamaron aparte al interventor para comentarle su enfado.

Lo peor de todo, es que en esas hojas del censo, que estaban en poder de los otros tres interventores, figuraban nombre y apellidos, nif, número de registro, años de servicio, dirección y no sé si también el cumplimiento del precepto pascual.

Bonita manera de proteger la privacidad.
Bonita manera de garantizar el derecho al voto.