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sábado, 29 de diciembre de 2012

La guerra que no fue

Puede adquirirse en amazon.es
Ayer, festividad de los Santos Inocentes, tuve la dicha de asistir a la presentación de la novela la guerra que no fue, de mi amigo y vecino de infancia Javi Omeñaca (ahora también admirado novelista).

El tiempo y la vida nos lleva por caminos insospechados, nos separa (él en Inglaterra, yo en Calatayud -aunque él esté más lejos yo me fui antes-) y nos vuelve a juntar y nos regresa al pasado y al futuro -hacía años que no nos veíamos, pero nos encontramos ayer en el barrio bajo-.

No sería objetivo decir que la guerra que no fue me ha emocionado (ya dejé caer una lágrima o dos ayer en el acto y en el inte y me vinieron algunas más leyéndolo a saltos -en voz alta- por la noche y me han inundado hoy de cabo a rabo). No sería objetivo porque reconozco el caño de mis vecinos y la cochera y el granero y a Pablico (en mi lectura a saltos comencé por la página que lo describe y no tuve que pensar para reconocerlo) y sus yayos y a tantos y a mí mismo por la Villafranca de mi infancia. No sería objetivo porque reconozco el habla de mi pueblo, de la ribera, la que yo he hablado y que ya no hablo y que Javi, valiente, se ha encargado de escribir, superando esa vergüenza impuesta por paletos de ciudad que son tan cultamente ignorantes que ni si quiera saben hacer un colgarallo para que los melones lleguen hasta Navidad y tienen (tengo) que comprarlos en el super a precio de oro (igual se piensan que en diciembre hay melones)..

Sin embargo, si creo ser objetivo cuando digo que la guerra que no fue es una novela entrañable, emocionante y vital. Y creo serlo cuando escribo que Javi (lo de Francisco Javier será solo para la portada del libro) se ha demostrado un estupendo novelista que ha escrito esa sensibilidad que se adivinaba en un zagal de pelo rizado, la camisa por fuera y hecha un rugón, al que el cura se empeñaba en llamar Iscón. Para demostrarlo este poema de su (nuestro) desierto:

Mar verde de trigo en invierno,
llanura ondulada en las Planas.

Mar de mies en verano,
olas de amarillo
que danzan a ritmo de cierzo.

Mar de surcos en barbechos
con huebras salpicadas de islotes
de piedras, sabinillos y romeros.

Mar negro en cada atardecer
con lomas de sabinas y de pinos
en eterno vaivén modulando silencios.

Mar de algodón estrellado,
surcado por infinitos vuelos.

Mar de paz es Monegros,
mi desierto.

martes, 14 de febrero de 2012

Contra la impunidad

Contra la impunidad. Por la dignidad de las víctimas del franquismo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Labordeta. un año

El pasado lunes se cumplió un año de la muerte de Labordeta y yo he esperado cinco días para hacerle el cabodeaño, mea culpa. El jueves anterior las Cortes de Aragón decidieron que la opinión de 25.000 aragoneses no importaba y no consideraron oportuno que el canto a la LIBERTAD fuese el himno de Aragón. El PAR, que lo propuso en su momento (hace más de dos décadas), votó en contra en 2011 lo que propuso en 1989 (recuerdo que entonces José Antonio también votó en contra del PAR -no era diputado, era poeta, así que dijo ¡No!-, cabreado porque la propuesta no venía de la izquierda -genio y figura-).

El Labordeta gigante de Villafranca de Ebro se explica solo. Gracias por hacerlo.
Que las Cortes de Aragón no quieran un canto a la LIBERTAD como himno no me parece mal, mire usté (expresión a la que tendremos que ir acostumbrándonos a partir del 20-N), al fin y al cabo no están los tiempos para cantos ni para libertades, sino para penas y dictaduras (el mercado manda). Que el PAR haya cambiado el sentido de su voto me parece bien, entonces eran regionalistas (la R) y ahora son aragonesistas (la sílaba AR -no confundir con ¡AR!, como voz de mando, según los crucigramas que alguna vez haría el regionalista Mur y otros).

Seguramente el momento era el de finales de los ochenta, cuando gobernaba el PAR del exfalangista  (y expresidente de la Diputación Provincial de Zaragoza franquista) Gómez de las Roces en coalición con AP (predecente del PP), entonces el PAR se quedó solo y afrentado por la justificada negativa del agüelo ya que la propuesta no partió del PSOE  (que también ha cambiado ahora el sentido de su voto sobre el canto y, también, las letras -O de obrero, porque ya nadie lo es, por la sílaba SO, de socialista, que tampoco lo es nadie, a lo peor es peor que lo de la R y la AR y hasta la ¡AR!-). Por cierto, a raíz de eso JA comenzó a coquetear con IU, que de la CHA no se sabía o casi -eso ha pasado hasta en las mejores familias, entre ellas la mía, así que no se/me lo reprocho-) Esto sería una nota al pie: cadavezmesalenlostextosmásespesosperonopuedoevitarlo, lo sinento, me puede la historia contemporánea, que es la que olvidamos todos los días.

A lo que iba: me da igual que el canto a la LIBERTAD no sea el himno de Aragón, paso de las posturas de cada partido entonces y ahora, pero me jode que las firmas de 25.000 aragoneses no sean tenidas en consideración por las Cortes.

Al fin y al cabo, si uno busca en google José Ángel Biel, encuentra, junto con el correspondiente enlace, este texto: "Las Cortes de Aragón es la primera institución de la Comunidad autónoma, donde reside la única representación legítima de todos los aragoneses en su ..."


A mí me gusta más este otro:
La soberanía no puede ser representada, por la misma razón por la que no puede ser enajenada; consiste esencialmente en la voluntad general, y la voluntad no se representa; es la misma o es otra; no hay término medio. Los diputados del pueblo no son, pues, ni pueden ser sus representantes, no son más que sus mandatarios; no pueden concluir nada definitivamente. Toda ley no ratificada por el pueblo en persona es nula; no es una ley. El pueblo inglés cree ser libre, y se engaña mucho; no lo es sino durante la elección de los miembros del Parlamento; desde el momento en que éstos son elegidos, el pueblo ya es esclavo, no es nada.”


Pese a todo, habrá un día en que todos veremos una tierra que ponga libertad, aunque sea en minúsculas como la amiga de Mafalda.

jueves, 28 de julio de 2011

Elecciones 2011


Las elecciones municipales de 2011 significaron la vuelta del PP a la mayoría absoluta y, por tanto, al gobierno de la ciudad. En este caso con cambio de candidato: José Manuel Aranda.

Aunque solo tres partidos consiguieron representación, nada más y nada menos que siete concurrieron a los comincios. Entre CHA, IU, el nuevo Unión, Progreso y Democracia y la Federación de Independientes de Aragón sumaron 953 votos que, a juicio de la Ley Electoral, no sirvieron para nada; de nuevo casi el 10 % de los votantes fueron marginados por la norma absurda e injusta.

Por esas cosas subrrealistas de la ley D'ondt, el PP solo con 449 votos más que en las elecciones anteriores, pasaba de 9 a 12 concejales y obtenía la mayoría absoluta, mientras que el PAR, con 284 votos menos, perdió un concejal. Y es que esto de la proporcionalidad no está nada claro.

Por cierto, que me chocó mucho que UPyD puenteara a su candidato local para colocar a un paracaidista y que su megafonía pregonara: Unión, Progreso y Democracia, el partido de los ciudadanos, el partido de Rosa Díez. ¡Toma ya regeneración!

Elecciones 2007


El incremento de la población bilbilitana, que superó los 20.000 habitantes, incrementó el número de escaños municipales, que pasaron de 17 a 21. Esta vez, entre los partidos presentados, solo IU quedó fuera del concejo.

Fruto de los conflictos internos del Partido Popular en el periodo 2003-2007 el mapa municipal de Calatayud dio un vuelco tras las elecciones de 2007 con la pérdida de la mayoría absoluta popular tras tres periodos consecutivos. Algo tendrá que ver que, desde 2004 el gobierno central (del que el municipio de Calatayud recibía los principales apoyos) estaba en manos del PSOE, lo mismo que el regional. Pero el hecho más significativo fue la ruptura de miembros del PP con el partido y su paso al PAR, tanto en la localidad como en la comarca, entre ellos el que había sido durante muchos años el segundo en el partido y en el gobierno de la ciudad. Con el paso forzado de José Antonio San Miguel a los regionalistas, el PAR recuperó una presencia notable en Calatayud y dado que la suma de sus 4 concejales con los 6 del PSOE proporcionaban mayoría a la coalición, se formó, junto con CHA un tripartito que obtuvo la alcaldía de Calatayud para el PSOE, en la persona de Víctor Ruiz, dejando a la victoria insuficiente del PP sin el gobierno municipal.

El acuerdo entre las tres partes no fue gratuito y nada más decidirse (antes de la constitución del pleno), se produjo la primera baja en la figura del cabeza de lista de CHA, que no llegó a tomar posesión por su desacuerdo con la decisión de la mayoría de los nacionalistas. Casi un año duró tan variopinta unión, los acontecimientos acabaron de dar la razón al concejal dimisionario y CHA abandonó el gobierno municipal en mayo 2008 por actitud desleal de sus compañeros de viaje.

Durante el periodo dos concejalas, una del PP y otra del PSOE pasaron al grupo mixto por discrepancias con sus partidos (pese a que se vota a listas cerradas, los escaños son, si el Constitucional o la Ley Electoral no lo remedian, patrimonio de las personas que están en ellas y no de las siglas a las que representan).

Pese a todo, la suma de 10 concejales de PSOE y PAR aguantó su mayoría precaria hasta el final de una legislatura también precaria.

Hay que resaltar que, por primera vez, una mujer ganó las elecciones locales de Calatayud, aunque no gobernó la ciudad, se trataba de Mercedes Lavilla, cabecera de lista del PP en estas municipales.

Elecciones 2003


La situación tras las elecciones del 2003 es muy similar a la de 1999, pese a la inminente llegada del AVE en el mes de octubre, se aprecia un desgaste del PP en su tercera mayoría absoluta, un leve crecimiento del PSOE y otro mayor de CHA, que duplica sus votos.

El desgaste fue incrementándose a lo largo de la legislatura, cuando algunos concejales abandonaron su escaño y se fue produciendo una ruptura entre los integrantes del equipo de gobierno popular por desavenencias de todo tipo (sobre todo personales, por lo que no aludiremos a ellas) que daría origen, como veremos en 2007, a una escisión.

Elecciones 1999


La descomposición del PSOE y el auge del PP a la que nos hemos referido en las elecciones de 1995 logran la, hasta entonces, máxima representación municipal de la derecha en 1999, cuando la victoria del PP alcanza los 13 concejales, la presencia del PSOE se reduce a 3 y aparece la CHA (Chunta Aragonesista) en el panorama municipal. No obtuvieron escaño ni Izquierda Unida ni el Partido Aragonés, que también concurrieron a las elecciones.

La nueva victoria municipal del PP coincidió con la derrota del mismo partido en la Diputación General de Aragón, que pasó a manos de una coalición PSOE-PAR presidida por Marcelino Iglesias, con lo que el Ayuntamiento de Calatayud dejó de gozar de una situación privilegiada respecto a la comunidad, que se mantuvo con la concordancia política a nivel nacional.

A la vez que se iniciaba un incremento notable de la población, fundamentalmente inmigrante, se anunciaba la llegada del AVE a la ciudad, que sería una realidad al principio de la siguiente legislatura y comenzaba la batalla por tener un campus universitario en Calatayud.

Merece la pena detenerse algo en este asunto, que fue motivo de batalla política durante años. Poco antes de finalizar la presencia del PP aragonés en la DGA (y cantada ya su derrota electoral) se presentaba una moción promovida por el PP bilbilitano una moción a las Cortes de Aragón pidiendo la Universidad para Calatayud.. Pasado el tiempo el argumento universitario fue motivo de concentraciones, reclamaciones y creación de opinión pública, así como de confrontación entre el PP bilbilitano y el Gobierno de Aragón de signo contrario. Loable la iniciativa universitaria a no ser por el momento, hubiera sido muy interesante que hubiera surgido a principios de la legislatura 1995-1999 y uno unos días antes de su final. Eso sí, los bilbilitanos recibimos en nuestro domincilio la correspondiente notificación en un claro acto de precampaña.

Supongo que ahora, cuando en 2011 los gobiernos municipal y regional son del mismo signo, será más sencilla la creación de un campus que siempre fue inviable (y hasta poco deseable) aunque ni siquiera figuraba en los programas electorales populares de Calatayud o Aragón, pese a las pasadas campañas de opinión.

Elecciones 1995



Ya avisamos de que el gran beneficiado de la moción de censura de la legislatura de 1987 sería el Partido Popular, una vez satisfecha la deuda que los bilbilitanos tenían con Jorge Sánchez, y que creyeron conveniente saldar en las elecciones de 1991. Por eso los populares, con Fernando Martín a la cabeza, consiguieron su primera mayoría absoluta, confirmando así la progresión que venían manifestando desde el comienzo de las elecciones municipales y aprovechando la tendencia marcada por el hundimiento del felipismo que daría, al año siguiente, la primera victoria popular en unas elecciones generales. 

Calatayud confirmaba, de nuevo, su simpatía mayoritaria por las formaciones de derecha, el PSOE perdió más de la mitad de sus escaños y recuperaron su representación exigua Izquierda Unida y el Partido Aragonés, ambas encabezadas por mujeres: desde el lejano 1983, cuando entraba la primera mujer al concejo, tuvieron que transcurrir doce años para que dos listas (de partidos minoritarios en nuestro caso) fueran encabezadas por mujeres y alcanzaran escaño municipal. A las elecciones se presentaban también la CHA (Chunta Aragonesista), PIE (Partido de los Independientes de España) y UA (Unidad Aragonesa) que no obtuvieron escaños, de nuevo la opción del 7% de los votantes se quedaba fuera del Ayuntamiento por capricho de la Ley Electoral.

Era la época de creación de las comarcas y el PP bilbilitano aspiraba a incorporar la actual Comarca del Aranda al territorio de lo que más tarde sería la Comarca Comunidad de Calatayud; lo que hubiera unido a los 67 municipios que la conforman actualmente (con una superficie superior a la provincia de Vizcaya), 13 municipios más. Teniendo en cuenta que la adscripción a las comarcas era voluntad de cada municipio en función de sus señas geográficas y culturales o sociales, no se entienden muy bien la intención de añadir más localidades a una comarca que ya es la que más tiene de todo Aragón, a no ser que el motor de la idea fuese recibir más recursos (que, al fin y al cabo no serían nunca la suma de los recibidos por las dos comarcas), acumular más poder político (cosa nada improbable considerando, por una parte que por entonces el Aranda era mayoritariamente del PAR o que en la pugna por el poder provincial y regional del PP estaba inmerso el alcalde bilbilinano) o resucitar la megalómana idea de Calatayud como cuarta provincia de Aragón, que ya lo fue en 1822, en el trienio liberal.

Aunque otros no tenían clara su inclinación por el Jalón Medio, el Aranda o la Comunidad de Calatayud y se decidieron por unos o por otros a última hora y no sin presiones por todas las partes, los actuales trece pueblos del Aranda tenían muy clara su adscripción comarcal y se produjeron no pocas tensiones entre ambos territorios, incluido un intento de movilización en pro de la unión decidido en una populista y multitudinaria asamblea celebrada en Calatayud y presidida por el alcalde, que fue abortada en el mismo acto por alguna voz que pedía el respeto por la opción de los arandinos y por la decidida intervención del alcalde de Illueca en el mismo sentido.

Todo esto viene a cuenta porque lo que se prometía una legislatura municipal tranquila volvió a tensarse por estos acontecimientos y las presiones que unos y otros padecieron, hasta el punto que el grupo municipal del PSOE se rompió en pedazos: dos concejales, los favorables a la unión, dejaron el partido (que no el escaño) y pasaron al grupo mixto; los otros tres, probablemente disconformes con la unión (aunque no podían manifestarlo por no enfrentarse con la opinión pública creada), dimitieron, siendo sustituidos por otros tres concejales una vez zanjada la polémica. Lo que no sirvió para crear una macrocomarca fue útil para debilitar a la ya escasa oposición.

Por lo demás, la legislatura transcurrió en sintonía entre los gobiernos local y regional (una coalición PP-PAR presidida por Santiago Lanzuela) y, tras el triunfo de José María Aznar (en el año 1996), con el nacional.

sábado, 18 de junio de 2011

Elecciones 1991

Los procesos electorales no siempre se rigen por principios ideológicos, ni siquiera lógicos, sino que tienen un componente emocional importante; el principio acción-reacción funciona y las mociones de censura, que  nunca han sido bien aceptadas por el pueblo, tienen un coste importante, sobre todo si se ganan.

Otra vez un porcentaje de participación superior al 68,44 %  para siete candidaturas: Partido Socialista Obrero Español, Partido Popular, Partido Aragonés, Izquierda Unida, Partido Aragonés Independiente, Centro Democrático y Social y Chunta Aragonesista, nombrados en orden decreciente respecto al número de votos obtenidos.

Descartados por la antidemocrática Ley Electoral (que no por la Ley D'Hondt) los partidos que no obtuvieron el 5% de los votos quedaron fuera del Ayuntamiento. Entre Izquierda Unida, PAI, CDS y Chunta Aragonesista sumaban el 9,48% de las papeletas, lo supone que la opinión de 910 bilbilitanos es considerada despreciable por una norma electoral que puede merecer cualquier calificativo (tramposa, timadora, especuladora...) menos el de democrática.

El tradicional reparto de votos entre las candidaturas se rompió desde este momento y la tendencia a un bipartidismo matizado con la presencia de alguna fuerza minoritaria se hará cada vez más patente. La aplicación de esta norma supuso la desaparicion del centro presente en dos de las tres corporaciones anteriores y la pérdida de representación de IU que, salvo en las primeras elecciones donde obtuvo 4 escaños, mantuvo un concejal que, en estas elecciones abandonó las filas de la izquierda para presentarse bajo las siglas del PSOE.

Otro de los factores de esta pérdida de representación fue la concentración de los votos de centro-izquierda y los de izquierda en el PSOE, con la intención de devolver la alcaldía arrebatada en la moción de censura de la anterior legislatura.

Los grandes perjudicados de la moción de censura fueron los miembros del PAR, que habían asumido la alcaldía tras la reprobación del PSOE y a quienes la población achacó, por tanto, la responsabilidad de aquel proceso, sin reparar en que, como dijimos en el post anterior, el trabajo en la sombra había corrido a cargo de los populares. No solo quedaron con un concejal en la corporación, sino que se produjo un proceso de abandono de militantes y cargos que habiendo representado a los regionalistas en anteriores elecciones o siendo militantes significados, pasaron a engrosar las listas del PP, lo que reafirma la tesis de que el PAR, pese a su autodenominado centrismo porque ha apoyado indistintamente al PSOE o al PP en distintas instituciones, tiene una clara tendencia derechista ya que sus integrantes siempre eligen a la derecha cuando abandonan sus filas; quizás el pretendido centrismo del partido no sea más que una actitud de estar siempre al sol que más calienta.

Comenzó a verse que la moción de censura había salido redonda para el PP, que pasó de 4 a 6 concejales, manteniendo una progresión creciente desde las primeras elecciones.

El PSOE obtuvo una sorpresiva mayoría absoluta para gobernar: 11 de los 17 concejales formaban el grupo socialista y Jorge Sánchez, recientemente fallecido, ocupó la alcaldía para los siguientes 4 años. Pese a que se incrementaron los servicios sociales en Calatayud: la inauguración de la residencia asistida de la tercera edad San Íñigo se ianuguró en 1994 y el centro de día en mayo del 95, no fueron buenos años para el gobierno de Jorge Sánchez pues, pese a la sintonía con el PSOE gobernante en España, la Diputación Provincial, vicepresidida por Pascual Marco hasta 1993 y, posteriormente presidida por el mismo hasta finalizar la legislatura, castigaba a Calatayud para preservar la baronía territorial del alcalde alameño y reforzar su poder en el partido judicial de Calatayud.

Tampoco la situación en la Diputación General de Aragón fue propicia para los intereses de Calatayud ya que durante la primera mitad de la legislatura gobernó la pinza PAR-PP y desde septiembre de 1993, tras una moción de censura apoyada por un tránsfuga del PP, fue depuesta la coalición por el PSOE, bajo la presidencia de José Marco, al que ya nos hemos referido hablando de su personalismo y que acabó imputado en casos de corrupción.

Dos importantes infraestructuras sociales abrieron sus puertas en esta época: la residencia asistida San Íñigo en septiembre del 94 y el centro de día de la Rúa que la ministra Alberdi inauguró en mayo de 1995.

miércoles, 15 de junio de 2011

Concejales 1987

Las elecciones locales de 1987 si que fueron un empandullo, un 68,46% de votantes dio escaño concejil a, al menos, un miembro de cada uno de los partidos concurrentes. Eran tiempos en los que la entonces llamada Federación de Partidos de Alianza Popular no aglutinaba a toda la derecha y pese a que buena parte de la UCD se había encuadrado en dicho movimiento y otra (los socialdemócratas de Francisco Fernández Ordóñez y su partido de acción democrática) ya eran parte del PSOE, todavía quedaban exmiembros de UCD que mantuvieron el PDP (los democristianos liderados por Óscar Alzaga) y el CDS (centro democrático y social) que se reivindicaba como heredero directo de la UCD.

La victoria socialista con seis concejales de 17 no fue suficiente para un gobierno en mayoría, que solo recibió el apoyo explícito del concejal de Izquierda Unida (el señor Cebrián, que provenía de las primeras elecciones con el Movimiento Comunista y acabaría siendo candidato del PSOE en las siguientes). La abstención de unos y el voto en favor de la propia candidatura de otros conformó el gobierno socialista presidido por Jorge Sánchez, como lista más votada, en minoría.


Por otra parte, el Gobierno de Aragón fuente de financiación y compuesto por una coalición PAR-PP presidida por Hipólito Gómez de las Roces del PAR no fue el más propicio para prestar apoyos al municipio de Calatayud sino a dejarlo morir de inanición.

Paralelamente, la Diputación de Zaragoza estaba en manos del PSOE y José Marco la gobernaba a su forma y manera, que era personalista y pensada para aislar a quienes pudieran hacerle sombra en el partido, a él y a su segundo, Pascual Marco, diputado provincial por Alhama de Aragón (del mismo partido judicial de Calatayud), que reforzaba su posición territorial mediante una clara animadversión al PSOE bilbilitano. Así lo que podría haber sido un apoyo importante para el municipio bilbilitano en forma de apoyos económicos se convirtió en un abandono más notable, si cabe, que el de la propia DGA.

En estas circunstancias, desprotegido por su partido y acechado por la oposición, el fracaso del nuevo gobierno estaba anunciado desde el principio, sólo había que dejar el tiempo suficiente para que los partidos de la oposición pusieran en orden sus ambiciones personales, se repartieran las concejalías y se organizaran.

Fue la tarde-noche del 18 de octubre del año siguiente 1988 cuando los 4 concejales del PAR, unidos a los  3 del CDS, 2 de AP y al del Partido Demócrata Popular presentaran una moción de censura mediante la cual fue elegido alcalde José Galindo.

El pleno fue tumultuoso, seguido desde una pantalla por los vecinos arremolinados en la plaza del Mercado que, custodiados por la policía, increpaban a los censores en sus intervenciones. La tensión llegó a su punto culminante en el momento del escrutinio y grupos exaltados persiguieron tras el pleno al nuevo alcalde, custodiado por la policía hasta su domicilio, donde se organizó una protesta expontánea.

Comenzaba pues una nueva etapa de gobierno de la derecha encabezada por el PAR y donde fue cobrando protagonismo el partido instigador de la moción de censura: Alianza Popular, liderada por Fernando Martín que sería, con el paso de los años, el gran beneficiado del proceso.

Como resumen, citaré las palabras que me confesó el diputado provincial del CDS por el partido judicial de Calatayud en aquellos días: Jorge (Sánchez) era el pañuelo de la soga, pero los de cada lado no tiraban para llevarlo hacia uno u otro lado, sino para romperla justo por el pañuelo.

martes, 31 de mayo de 2011

Municipales 1983


Las municipales de 1983 suponen un empate a concejales entre el PAR y el PSOE, aunque la victoria en votos fue de la lista socialista encabezada por el recientemente fallecido Jorge Sánchez; en esa candidatura iba Inés Pociña, la primera concejala de la corporación bilbilitana.

Comparando la composición municipal con las primeras elecciones locales, los resultados obtenidos por los diferentes partidos varía notablemente:

El PAR experimenta una importante subida de dos concejales, que obtiene de la derecha ahora con la marca Alianza Popular (AP); pero la subida más importante la experimenta el PSOE, a nivel nacional el partido viene de ganar las elecciones generales en otoño de 1982 y el tirón es aprovechado por la candidatura bilbilitana que crece en cinco concejales a costa de IU y de la desaparición de la UCD.

Se produce el primer pacto de gobierno entre la derecha y AP entra en el gobierno municipal junto con el PAR, que mantendrá la alcaldía en la persona de José Galindo Antón.

Se dibuja entonces el mapa urbano del Calatayud que conocemos hoy con la aprobación del plan general de ordenación urbana que recalificaba los terrenos de Callejillas, la segunda fase de Galápago o Margarita, de urbanización muy reciente; se trataba de un plan tan ambicioso que preveía 30.000 habitantes a 8 años vista. Podría valorarse si fue un error de cálculo o, lo más probable, ambición especuladora que dejaba las puertas abiertas a la construcción de viviendas.

Si bien no se consiguió el objetivo demográfico, el incremento de la construcción y el deterioro del casco antiguo motivó el traslado paulatino de población hacia las nuevas y más modernas viviendas.

El hospital comarcal (actalmente Ernest Lluc en memoria del ministro que lo inauguró y que fue asesinado por ETA años más tarde) fue inaugurado en el año 1985.

sábado, 28 de mayo de 2011

Municipales, Calatayud 1979


El PAR venció en las elecciones del año 79 con un concejal de diferencia sobre el Movimiento Comunista y Coalición Democrática. De este resultado electoral hay varios titulares que llaman poderosamente la atención:
  1. Calatayud no se dejó llevar por la predominancia de la UCD de Suárez en el panorama nacional.
  2. Venció el partido encabezado por el edil preconstitucional que lo había sido ya en 1971, ahora en las filas del PAR, lo que muestra una tendencia continusta que seguirá presente.
  3. La presencia de la Izquierda extraparlamentaria y radical era notable y duplicaba la representación del PSOE (entonces todavía marxista).
  4. Coalición Democrática, un partido todavía en formación y que acabaría siendo el actual y predominante PP, tenía una representación significativamente menor que la actual.
Fue un momento lleno de curiosidades. Las primeras elecciones locales de la transición bilbilitana no registraron una alta participación, sólo un 60% del censo votó para elegir a la corporación que se constituyó en la tarde del 18 de abril en una sesión peculiar:

  • La mesa de edad quedó formada, como es preceptivo, por los concejales más viejo y más joven que, casualmente resultaron ser padre e hijo, integrantes del mismo grupo político, el MC. 
  • El resultado de la votación para elegir alcalde concedió seis votos a Coalición Democrática (CD), dos más que su número de concejales, cinco al Partido Aragonés Regionalista (PAR), los mismos que sus munícipes y otros tantos al Movimiento Comunista (MC), uno más que sus escaños; si los candidatos por Unión del Centro Democrático (UCD) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con dos concejales cada uno, no obtuvieron votos y habiéndose escrutado uno en blanco, pueden hacerse todo tipo de cábalas sobre las opciones de cada uno. Aunque lo más probable es que los dos concejales del CDS votasen a CD y los votos del PSOE se repartieran entre el apoyo al MC y el voto en blanco.
  • Más interesante es conocer la trastienda del momento: todo tipo de instrucciones y consignas llegaban a los grupos municipales, una de ellas muy peculiar ya que la derechista Coalición Democrática estaba dispuesta a apoyar para la alcaldía al candidato del MC y así hubiera sido de no haber mediado la negativa comunista.
  • Conforme a la ley, al no obtener ningún candidato mayoría absoluta, quedó proclamado alcalde José Galindo Antón, del PAR.
  • Una anécdota más: el Ayuntamiento de Calatayud se constituyó en la tarde del 18 de abril, un día antes que el resto de ayuntamientos españoles porque el Rey visitaba la ciudad y tenía que ser recibido por el nuevo concejo.
Durante el periodo de gobierno de este concejo fueron numerosas las curiosidades:

El 27 de abril, se reunió el pleno con el fin de organizar la corporación y cada concejal se sentó donde quiso en el salón de plenos (ahora el alcalde asigna los escaños que están agrupadas por colores políticos.

Algunas de las medidas adoptadas sólo pueden entenderse en aquel contexto de consenso que presidió los inicios de la transición como el carácter alfabético y rotatorio de los tenientes de alcalde, lo que suponía en la práctica que miembros de cualquier partido podían sustituir al primer edil en su ausencia. Recordemos que en la actualidad los tenientes de alcalde son del equipo de gobierno.

Se crearon seis comisiones informativas, cuya presidencia se repartía entre todos los partidos, de forma que sólo dos (fomento y cultura) quedaron en manos del grupo gobernante, mientras que propiedades, gobernación, promoción industrial y agrícola o hacienda fueron para los demás grupos. Actualmente estamos acostumbrados a que todas las comisiones estén presididas por miembros del grupo o grupos gobernantes.

El 24 de noviembre de 1980 se votó la primera de las dos mociones de censura que ha conocido la corporación de Calatayud, una de las primeras que se presentaban en los nuevos ayuntamientos, esta vez con resultado favorable al alcalde. Los motivos, como no, urbanísticos.

El devenir político de la primera legislatura traería otro hecho que hoy nos resulta extraño: uno de los ediles fue expulsado de su partido y, por tanto, de su grupo municipal; por aquel entonces se consideraba que el acta de concejal correspondía al partido, por lo que tuvo que dejar el cargo y fue sustituido por otro; pese a tratarse de una cuestión interna, desde la Junta Electoral se instó a un pleno que no quería hacerlo para que se pronunciara sobre la continuidad del cesante; la jurisprudencia posterior ha cambiado su posición al respecto y ahora los munícipes que dejan su partido pueden seguir conservando su escaño, lo que ha derivado en no pocos tránsfugas.

Municipales en Calatayud

Desde las primeras elecciones municipales amparadas por la actual Constitución de 1978 (la perífrasis es para evitar la etiqueta democrática, no porque no naciera con esa intención, sino porque la intención no basta), la ciudad de Calatayud ha sufrido lógicos y no tan lógicos vaivenes en la composición de su Consistorio.



Hasta la fecha han sido 161 los puestos de la corporación y el reparto se decanta favorablemente hacia la derecha: 68 para las distintas formaciones de la derecha tradicional (coalición democrática, alianza popular, partido popular) a los que habría que sumar los 25 del PAR (no en vano sus máximas representaciones se alcanzaron con políticos procedentes de las cortes franquistas o del propio PP) y uno del PDP (partido demócrata popular, que se integró en el PP). Un total de 94 concejales que suponen un 58 % del total o un 61,5 % si añadimos los llamados centros (UCD y CDS) que no eran sino una versión edulcorada de la derecha que siempre se posicionó en Calatayud junto a ella en equipos de gobierno y otros momentos importantes de la política local como la moción de censura.


Analizando el histórico del ayuntamiento bilbilitano se aprecian dos periodos de victoria socialista, cinco de victoria de la derecha (el actual PP en sus diversas acepciones), una situación compleja en las primeras elecciones locales, con victoria del PAR y un empate en las segundas municipales.