Aviso previo: el palabro es correcto y novedoso donde los haya.
Introducción/presentación
Vivimos tiempos revueltos y en el mismo vaso se mezclan la cazalla áspera de la crisis con sus recortes y sus agresiones, con el moscatel de la indignación, las movidas sociales y esa revolución siempre pendiente y siempre necesaria.
A diario vemos fenómenos nuevos en nuestra sociedad y encontramos personal rodeando el Congreso, construyendo mareas multicolores que ocupan las calles, participando (o no) en huelgas de alumnos o de padres, arrojándose por la ventana en los momentos previos al desahucio o ejerciendo de mayoría silenciosa a los pies de su patrona santa Teuve Digital Terrestre. La oligarquía financiera dice que esto se arregla construyendo más pisos y asegura que no se pone nada; la oligarquía política lo mismo ve brotes verdes que amenaza con que esto está muy mal, lo que me hace temer que los brotes sean de cannabis; la oligarquía sindical sigue a lo de siempre: ¿y de lo mío qué?; la oligarquía empresarial aplaude las medidas del desgobierno siempre y cuando sean las que ellos sugieren, que siempre son, y el desgobierno, pues eso, desgobernando a sus anchas a costa de una mayoría absoluta que no tienen si echamos las cuentas bien echadas (los votos a los demás + los no votos en cualquiera de sus variantes).
En este contexto, se hace necesario un nuevo lenguaje que nos ayude a entender lo que está pasando. Conceptos nuevos que permitan comprender de qué hablamos y de qué hablan dependiendo de quién hable. Por eso comenzamos aquí una serie que puede dar de sí o de no lo que sea y que se llama Bocavolario, nuestro primer concepto.
Bocavolario: Se entiende por Bocavolario el conjunto más o menos complejo de términos que componen el idioma o lenguaje imprescindible para comprender los tiempos que corren. El Bocavolario varía según la comunidad autónoma; el tipo de hablante, según pertenezca al pueblo, a la oligarquía social, económica o política; el empleo del hablante, pues no usa el mismo Bocavolario una delegada del gobierno que un oficial fresador, o el nuncio de la Santa Sede, por ejemplo, aunque utilicen las mismas palabras.
Etimológicamente proviene del latín bucca y del verbo, también latino, volo/velle (querer, desear), del que proviene voluntas (voluntad). Podría traducirse por de mi boca sale lo que quiero, aunque sería más acertado usar sus formas coloquiales: digo lo que me da la gana, lo que me sale de...
martes, 20 de noviembre de 2012
Bocavolario (sic)
Orgulloso de Brian
Conocí a Brian hace ahora tres cursos; era uno de mis alumnos de PCPI el año de mi regreso a las aulas de verdad, esas llenas de chicos y chicas motivados/desmotivados, activos/inactivos, integrados/desintegrados, esperanzados/desesperanzados y tantas más parejas antónimas como quieran escribirse según el cristal con que se mire el hecho educativo. Con dieciséis años recién cumplidos o casi por cumplir, le sacaba una cabeza a mi metro ochenta y cuatro y era -es- el ejemplo perfecto de que esos chicos y chicas pueden seguir en el sistema educativo siempre y cuando haya un sistema educativo que los ampare (y no parecen ir por ahí los tiros ahora).
Cumplió con creces el PCPI de hostelería, ejerciendo de camarero larguirucho; aprobó la prueba de acceso a ciclos formativos de grado medio de Formación Profesional, el último año que se hicieron pruebas accesibles y no discriminatorias; entró en el ciclo formativo de cocina y lo acabará este año como cocinero.
Esta mañana, en la radio, he escuchado que Brian obtuvo el pasado jueves el tercer premio en un concurso de cocineros que congrega a las escuelas de hostelería aragonesa con una lubina y una bomba de chocolate, melocotón de Calanda y no sé cuántas cosas más.
Iba bien preparado y apoyado, no en vano, Lucía (otro excelente ejemplo de retorno al sistema educativo, esta vez desde la vida y la escuela adultas), escribía la víspera del 14N en facebook: Hola chic@s, quería decir que el miércoles 3 o 4 alumnos de 2º vamos a entrar a la cocina. No vamos a dar clases, vamos a ayudar al alumno que nos va a representar el jueves día 15 en el concurso de jóvenes cocineros en Teruel. Mi sentimiento está con la huelga, pero también el echar una mano a un compañero que nos va a representar. Espero que l@s compañer@s que estén en la puerta lo comprendan.
Yo no puedo decirle otra cosa que: Brian, estoy orgulloso de ti.
Cumplió con creces el PCPI de hostelería, ejerciendo de camarero larguirucho; aprobó la prueba de acceso a ciclos formativos de grado medio de Formación Profesional, el último año que se hicieron pruebas accesibles y no discriminatorias; entró en el ciclo formativo de cocina y lo acabará este año como cocinero.
Esta mañana, en la radio, he escuchado que Brian obtuvo el pasado jueves el tercer premio en un concurso de cocineros que congrega a las escuelas de hostelería aragonesa con una lubina y una bomba de chocolate, melocotón de Calanda y no sé cuántas cosas más.
Iba bien preparado y apoyado, no en vano, Lucía (otro excelente ejemplo de retorno al sistema educativo, esta vez desde la vida y la escuela adultas), escribía la víspera del 14N en facebook: Hola chic@s, quería decir que el miércoles 3 o 4 alumnos de 2º vamos a entrar a la cocina. No vamos a dar clases, vamos a ayudar al alumno que nos va a representar el jueves día 15 en el concurso de jóvenes cocineros en Teruel. Mi sentimiento está con la huelga, pero también el echar una mano a un compañero que nos va a representar. Espero que l@s compañer@s que estén en la puerta lo comprendan.
Yo no puedo decirle otra cosa que: Brian, estoy orgulloso de ti.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Internacionalismo
Lo bueno que tiene este invento es la interacción con quien lee. Esta madrugada, tras regresar de las movilizaciones y pese su cansancio, una amiga me ha completado el artículo de ayer sobre la nueva lucha de clases aportando el ingrediente que faltaba: el internacionalismo, tan inherente al movimiento obrero como necesario en estos tiempos individuales. Como hay comentarios que adquieren la categoría de artículos, copio íntegro su contenido.
Una de las pancartas de la manifestación de Madrid rezaba algo así como “local o extranjera la misma clase obrera”, y es que hay otra cosa que se ha ido quedando en el camino a la vez que nuestras mesas camillas y nuestros sueños: el Internacionalismo, ese concepto tan hermoso y tan grande que nos conectaba como clase trabajadora con hermanos y hermanas de cualquier parte del mundo. Millones de personas con los mismos problemas, con las mismas brechas que nos han ido impidiendo conseguir un Trabajo Decente que nos permitiera vivir con un mínimo de dignidad.
El trabajo, los derechos, la protección social… a cuántas personas en el mundo, especialmente en los países empobrecidos –que no pobres-, ha dejado en la estacada la dichosa economía globalizada. 200 millones de personas visiblemente desempleadas en el mundo, 250 millones de niñas y niños que trabajan -explotados en su mayoría-, 5000 muertes por día ocasionadas por el trabajo, millones de personas excluidas del diálogo social….cifras que se nos han ido haciendo frías y lejanas mientras nos deshacíamos de nuestras viejas mesas camillas y de nuestros sueños.
Y es que efectivamente todos los países, desarrollados y en desarrollo, tienen sus trabajadores y trabajadoras pobres. Pero ¿nos hemos visto así alguna vez? ¿nos vemos así? como trabajadores pobres, digo, o es que acaso los pobres no son trabajadores? O lo han sido, o lo pretenden ser. Los grandes medios de comunicación de masas nunca nos han mostrado estas realidades desde ese prisma, claro, no interesa. Cómo miramos el mundo y cómo lo comprendemos es fundamental para construir cómo actuamos en él.
Ahora nos toca empobrecernos a los y las trabajadoras españolas, europeas, occidentales… y de nuevo no-toca pensar en lo que les pasa a nuestros iguales en otros lugares del planeta, bastante tenemos con lo nuestro –pensamos-. Nos volvemos a equivocar, no se trata de dar lo que nos sobra, sino de ir juntos hacia un lugar común. El dinero no es lo más importante, pensemos en las ideas, la imaginación, la fuerza, la organización, que en periodos buenos no parecen cosas necesarias, pero que en periodos malos son fundamentales.
Ya siento este pedazo de rollo que me he soltado, José Ramón, pero estoy recaliente después de estar en rodeando el congreso y ver nuestra supuesta democracia tan “tocada”. Estoy contigo que hemos de reconstruirnos como sociedad, es fundamental reconocernos como Clase Obrera, avanzar en una democracia más limpia. Y añado desde el Internacionalismo más Solidario que nunca. Nuestros grandes enemigos son los mismos, los grandes Actores de la Globalización (neoliberal y capitalista): las Instituciones Financieras Internacionales, el FMI y el Banco Mundial, la OMC, por supuesto las Transnacionales… y todos los localismos oligárquicos del mundo.
No dejes de escribir nunca. Me encanta este blog.
Una de las pancartas de la manifestación de Madrid rezaba algo así como “local o extranjera la misma clase obrera”, y es que hay otra cosa que se ha ido quedando en el camino a la vez que nuestras mesas camillas y nuestros sueños: el Internacionalismo, ese concepto tan hermoso y tan grande que nos conectaba como clase trabajadora con hermanos y hermanas de cualquier parte del mundo. Millones de personas con los mismos problemas, con las mismas brechas que nos han ido impidiendo conseguir un Trabajo Decente que nos permitiera vivir con un mínimo de dignidad.
El trabajo, los derechos, la protección social… a cuántas personas en el mundo, especialmente en los países empobrecidos –que no pobres-, ha dejado en la estacada la dichosa economía globalizada. 200 millones de personas visiblemente desempleadas en el mundo, 250 millones de niñas y niños que trabajan -explotados en su mayoría-, 5000 muertes por día ocasionadas por el trabajo, millones de personas excluidas del diálogo social….cifras que se nos han ido haciendo frías y lejanas mientras nos deshacíamos de nuestras viejas mesas camillas y de nuestros sueños.
Y es que efectivamente todos los países, desarrollados y en desarrollo, tienen sus trabajadores y trabajadoras pobres. Pero ¿nos hemos visto así alguna vez? ¿nos vemos así? como trabajadores pobres, digo, o es que acaso los pobres no son trabajadores? O lo han sido, o lo pretenden ser. Los grandes medios de comunicación de masas nunca nos han mostrado estas realidades desde ese prisma, claro, no interesa. Cómo miramos el mundo y cómo lo comprendemos es fundamental para construir cómo actuamos en él.
Ahora nos toca empobrecernos a los y las trabajadoras españolas, europeas, occidentales… y de nuevo no-toca pensar en lo que les pasa a nuestros iguales en otros lugares del planeta, bastante tenemos con lo nuestro –pensamos-. Nos volvemos a equivocar, no se trata de dar lo que nos sobra, sino de ir juntos hacia un lugar común. El dinero no es lo más importante, pensemos en las ideas, la imaginación, la fuerza, la organización, que en periodos buenos no parecen cosas necesarias, pero que en periodos malos son fundamentales.
Ya siento este pedazo de rollo que me he soltado, José Ramón, pero estoy recaliente después de estar en rodeando el congreso y ver nuestra supuesta democracia tan “tocada”. Estoy contigo que hemos de reconstruirnos como sociedad, es fundamental reconocernos como Clase Obrera, avanzar en una democracia más limpia. Y añado desde el Internacionalismo más Solidario que nunca. Nuestros grandes enemigos son los mismos, los grandes Actores de la Globalización (neoliberal y capitalista): las Instituciones Financieras Internacionales, el FMI y el Banco Mundial, la OMC, por supuesto las Transnacionales… y todos los localismos oligárquicos del mundo.
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miércoles, 14 de noviembre de 2012
La nueva lucha de clases
Hace unos años, cuando al neoliberalismo le interesaba invitarnos a bailar para alimentar a la voracidad capitalista; cuando cambiamos la mesa camilla del salón por el tresillo, las conversaciones familiares por la televisión y pusimos calefacción central para calentar nuestros, hasta entonces, helados sueños; cuando, en fin, buscando lo políticamente correcto, abandonamos palabras como maestro u obrero y las sustituimos por docente o trabajador y nos constituimos en ferviente clase media de coche, piso, vacaciones en el mar y apartamento en playa o montaña... Hace todos esos años, variables segùn el punto de partida y del proceso, tiramos a la papelera, junto con la palabra obrero (por demodé y radical), aquel marxismo del que muchos habíamos bebido en las fábricas, en los sindicatos, en el PSOE y otros partidos, en las luchas contra la dictadura, en la universidad y hasta en la sacristía del seminario.
De repente, estuvo mal visto ser marxista y hasta se dejó de hablar de materialismo histórico para comprender la evolución de las sociedades. Marcelino Camacho pasó a la reserva y, junto con sus jerséis de cremallera, desapareció del moderno vocabulario laboral la palabra obrero y se decía trabajadores y trabajadoras, en lugar de obreros y obreras; algunos, más distanciados, se nombraban empleados o empleadas, operarios u operarias... Éramos modernos, la nueva clase media que seguía siendo la última del escalafón porque detrás del último no va nadie.
Con el marxismo y el obrerismo en la basura, olvidamos que fue la lucha de clases (y no Europa ni sus gobiernos ni la Democracia ni el Concilio Vaticano II...) la que nos hizo como éramos y nos permitió habitar ese estado del bienestar que ahora se nos escapa como el agua entre las manos; renunciamos a nuestro pasado como pueblo, a nuestro patrimonio de luchas y alertas y nos echamos, inconscientes, en los brazos del enemigo, que nos mecieron mientras le fuimos útiles y nos repudian por innecesarios tras encontrar a otros que les paguen los gastos, no sin antes exigirnos el rédito de su cariño interesado.
No añoro los malos tiempos ni cualquier tiempo pasado fue mejor, porque lo que tiene que ser mejor, siempre, es el futuro. Y para que así sea, hay que descolonizar los estados de quienes los han usurpado: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan. Hemos centrado nuestras iras sobre los gobiernos, pues son los que ejecutan, pero no olvidemos que sus recortes brutales los dictan los grandes intereses económicos de la empresa y de la banca: empobrecer y embrutecer al pueblo, el objetivo, supone llenarlo de miedos y cercenar sus capacidades para pensar y rebelarse. La oligarquía política es un estamento hermético y endogámico que protege sus propias ideas y a su propia gente y bloquea cualquier disidencia, hasta cualquier ocurrencia; la oligarquía sindical se ampara en su propia estructura y se alimenta de ella; ambas son deudoras de la banca y de la empresa, del capital y poco podemos esperar de ellos.
Recuperar el futuro supone recuperarse como pueblo, como EL PUEBLO; reconstruirse como sociedad; identificar a los enemigos: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan y nos revenden a sus caprichos; reconocernos como obreros y obreras, como Clase Obrera, y recuperar la lucha de clases para volver a tomar el poder en una democracia limpia, sin títeres ni titiriteros que muevan los hilos.
Nota: He estado esta mañana en la manifestación de Calatayud. No estaré esta tarde en la de Zaragoza por aquello de no consumir el combustible del coche ni podré estar rodeando el congreso en Madrid, pero quiero gritar desde mi casa.
De repente, estuvo mal visto ser marxista y hasta se dejó de hablar de materialismo histórico para comprender la evolución de las sociedades. Marcelino Camacho pasó a la reserva y, junto con sus jerséis de cremallera, desapareció del moderno vocabulario laboral la palabra obrero y se decía trabajadores y trabajadoras, en lugar de obreros y obreras; algunos, más distanciados, se nombraban empleados o empleadas, operarios u operarias... Éramos modernos, la nueva clase media que seguía siendo la última del escalafón porque detrás del último no va nadie.
Con el marxismo y el obrerismo en la basura, olvidamos que fue la lucha de clases (y no Europa ni sus gobiernos ni la Democracia ni el Concilio Vaticano II...) la que nos hizo como éramos y nos permitió habitar ese estado del bienestar que ahora se nos escapa como el agua entre las manos; renunciamos a nuestro pasado como pueblo, a nuestro patrimonio de luchas y alertas y nos echamos, inconscientes, en los brazos del enemigo, que nos mecieron mientras le fuimos útiles y nos repudian por innecesarios tras encontrar a otros que les paguen los gastos, no sin antes exigirnos el rédito de su cariño interesado.
No añoro los malos tiempos ni cualquier tiempo pasado fue mejor, porque lo que tiene que ser mejor, siempre, es el futuro. Y para que así sea, hay que descolonizar los estados de quienes los han usurpado: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan. Hemos centrado nuestras iras sobre los gobiernos, pues son los que ejecutan, pero no olvidemos que sus recortes brutales los dictan los grandes intereses económicos de la empresa y de la banca: empobrecer y embrutecer al pueblo, el objetivo, supone llenarlo de miedos y cercenar sus capacidades para pensar y rebelarse. La oligarquía política es un estamento hermético y endogámico que protege sus propias ideas y a su propia gente y bloquea cualquier disidencia, hasta cualquier ocurrencia; la oligarquía sindical se ampara en su propia estructura y se alimenta de ella; ambas son deudoras de la banca y de la empresa, del capital y poco podemos esperar de ellos.
Recuperar el futuro supone recuperarse como pueblo, como EL PUEBLO; reconstruirse como sociedad; identificar a los enemigos: el capitalismo liberal y las oligarquías empresarial, bancaria y política que lo amparan y nos revenden a sus caprichos; reconocernos como obreros y obreras, como Clase Obrera, y recuperar la lucha de clases para volver a tomar el poder en una democracia limpia, sin títeres ni titiriteros que muevan los hilos.
Nota: He estado esta mañana en la manifestación de Calatayud. No estaré esta tarde en la de Zaragoza por aquello de no consumir el combustible del coche ni podré estar rodeando el congreso en Madrid, pero quiero gritar desde mi casa.
martes, 13 de noviembre de 2012
Demagogia de la no huelga
Nos quedan tan pocos derechos (a nosotros, el pueblo) que nos cuestionan hasta el derecho de ser políticos, no politicastros -¡ojo!- políticos a secas. Como si la política fuera cosa de profesionales y no del pueblo, que elige y acierta o se equivoca. Como si sólo tuviésemos derecho a ser políticos un día de cada 1461, cuando toca elegir.
Listos, demagogos, sabedores de la mala prensa de su propia política profesionalizada manipulan a la mayoría silenciosa o movilizada advirtiendo que esta huelga, esa manifestación, aquel movimiento ciudadano... están politizados, que es como decir: les estás haciendo el juego a los que opinan lo contrario que nosotros que mandamos, como si mandar no fuera hacer política.
Pues claro que la huelga es política, porque lo son las decisiones contra las que esta convocada:
- Porque los recortes en la educación son políticos y persiguen un fin político: desmantelar el sistema público de educación y pasar del beneficio social al beneficio económico de las empresas que se hacen con los centros; en Madrid grandes entramados empresariales que antes hicieron su agosto con la construcción.
- Porque la ley Wert es política ¿o es que el ministro iluminado no lo es, por iluminado que sea?
- Porque el desmantelamiento de la sanidad pública para ceder la gestión al beneficio económico de CAPIO Sanidad, por ejemplo, es política. Y mucho más, si conocemos que de la privatización de hospitales en Castilla-La Mancha se beneficia esa empresa de la que Rato es accionista y el marido de Cospedal, directivo. Política y desvergüenza
- Porque el aumento del paro es política, la opción por el recorte en vez de por la inversión productiva es una decisión política que persigue acabar con los derechos laborales y convertir el empleo en un bien tan escaso que haya que estar agradecido por tenerlo.
- Porque la rebaja de los salarios es política.
- Porque el recorte de la paga de navidad es política.
- Porque el incremento de los impuestos es política.
- Porque salvar a la banca en vez de a los ciudadanos es política.
- Porque venderse a los mercados es política.
- Porque el desmantelamiento del estado del bienestar es política.
- ...
Que no nos vengan con cuentos ni con demagogias baratas: si las decisiones contra las que luchamos son políticas nuestras reacciones también lo son: hagamos la política de la sociedad.
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domingo, 11 de noviembre de 2012
La razón y la huelga
Con el permiso de Piedad, le copio este comentario de Facebook, su razón coherente con el futuro.
Hay mucha gente que opina que no sirve de nada, que nada va a cambiar, que es todo política...
No les falta razón para pensar así, yo también tengo mis dudas, porque en este complejo mundo que nos rodea, es muy difícil tomar decisiones.
Sin embargo cuando siento el brillo de la limpia mirada de mis hijos o de mis alumnos lo tengo claro: Si voy a ir a la huelga... por dignidad, por justicia, por coherencia...se qué mi conciencia va a estar más tranquila.
Para mi no es una huelga política, porque seguramente si lo pensara no la haría. En los últimos años me han defraudado los políticos de uno u otro signo, así como también lo han hecho los sindicatos...me siento mal por pensar así porque creo en la democracia y pienso que la clase política es fundamental, pero no puedo de momento disimular mi enfado.
Demasiada gente pasándolo mal, demasiado paro, demasiados recortes en la educación, sanidad y servicios sociales...
Para mi es una huelga por el futuro, porque no nos resignamos y por la esperanza de que UN MUNDO MEJOR, MÁS SENSIBLE Y SOLIDARIO ES POSIBLE.
Qué cada cuál analice sus razones para ir o no a la huelga, todas serán igual de válidas, pero tal vez no todas serán igual de humanas.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Senado, ¿dígame?
Ser senador, además de un chollo, tiene que ser aburridísimo porque estar (o no estar) en un cargo para ver cómo pasan las horas, los días y los meses durante cuatro años hace que el tedio se instale en las vidas de sus señorías (las suyas).
Por eso es comprensible que estos abnegados próceres necesiten uno o dos smartphones (a cuenta del contribuyente, claro está) y, aunque no está demostrado que esos 440 teléfonos inteligentes hayan contribuido a elevar la inteligencia de los miembros y miembras de tan alta y democrática institución, es un hecho que el gasto en llamadas y mensajitos contribuye a paliar la sensación de hastío que necesariamente han de sentir estas sus señorías (las suyas) por tocarse sus partes sexuales con mayor o menor satisfacción (por aquello de no usar palabras groseras tan de mañana).
Imagino a los ocho senadores aragoneses del PAR llamando permanentemente a toda esa pléyade de asesores repartidos por la geografía aragonesa y perceptores de sueldos públicos por hacer todavía menos que sus asesorados (y, además, desde su propia casa); una conversación de esta guisa es posible:
- Paco, ¿cómo va?
- Pues muy bien, senador, aquí en el pueblo, echando un guiñote con los del PP
- Oye, Paco, que me tienes que juntar al comité local para este fin de semana, que me apetecen unos caracoles a la brasa de esos tan ricos que hacen en la fonda.
- Ya ¿y quién paga?
- No te preocupes, que lo paso a dietas por visita oficial.
- Oye, senador, ¿y lo de la chica...?
- No te preocupes, Paco, que está hecho; la tuya y la de Federico, el alcalde de Mangurrinos entran en enero como monitoras de deportes de la comarca, que la Rudi os sube el presupuesto a las corporaciones comarcales.
- Ya, pero lo divide entre cinco para el Ayuntamiento.
- ¿Tú no cobras como consejero comarcal?
- Sí
- Pues entonces de qué te quejas, aprovecha la subida de la contribución y ya está... Por cierto, que te llamaba para que me asesoraras en una cosa.
- Tú dirás.
- Resulta que estoy aquí en un dilema, a ver si me puedes ayudar tú.
- Venga pues.
- A ver, vertical, siete letras, empieza por c.
- Si no me dices algo más...
- Espera, que va la definición: dícese del embutido de color rojizo o de la persona que roba el dinero de los demás.
- Pues no caigo ahora senador, igual si llamas a Federico...
Ni lo sabrá Federico, alcalde de Mangurrinos y asesor; ni Romualdo, concejal de Latrocinos de abajo, analfabeto funcional y asesor de medio ambiente; ni Engracia, cuyo flamante graduado escolar le ha servido para ser concejala de Villarramplas y asesora de industria, pero así el senador se da un garbeo satisfecho por sus dominios.
Sus señorías (las suyas) han hecho, en un año, 18.000 llamadas telefónicas a líneas 902 y 16.000 mensajes a líneas premium (las de concursos, juegos, servicios de chat, contenidos para adultos y programas de televisión (1,2 euros por SMS)... EscandalosoSolo nos falta enterarnos de que los partidos se han instalado líneas 902 para que sus senadores los financien.
Tenenemos que encontrar una fórmula para que sus señorías (las suyas) dejen de aburrirse en el senado; se me ocurren dos:
La primera es ponerlos a currar, y como la política no da para mucho y ya está el congreso para cagarla habitualmente, podemos utilizarlos para limpiar los bosques en invierno o fregar los centros escolares u hospitalarios que han visto reducidas las contratas de limpieza, servicio más alto a la sociedad jamás se ha visto. Así solo podrán usar sus dispositivos portátiles en la hora del almuerzo (siempre y cuando el contratista de la limpieza lo permita).
La segunda es cerrar el senado a cal y canto, mandarlos a casa con lo puesto, previa devolución de iphones y demás prebendas y apuntarlos a las listas del paro, a ver qué empresa decente (indecentes muchas) contrata a alguien en cuyo currículo figure el empleo de senador (todavía no aparece parásito como sinónimo en wordreference, pero todo se andará).
Por eso es comprensible que estos abnegados próceres necesiten uno o dos smartphones (a cuenta del contribuyente, claro está) y, aunque no está demostrado que esos 440 teléfonos inteligentes hayan contribuido a elevar la inteligencia de los miembros y miembras de tan alta y democrática institución, es un hecho que el gasto en llamadas y mensajitos contribuye a paliar la sensación de hastío que necesariamente han de sentir estas sus señorías (las suyas) por tocarse sus partes sexuales con mayor o menor satisfacción (por aquello de no usar palabras groseras tan de mañana).
Imagino a los ocho senadores aragoneses del PAR llamando permanentemente a toda esa pléyade de asesores repartidos por la geografía aragonesa y perceptores de sueldos públicos por hacer todavía menos que sus asesorados (y, además, desde su propia casa); una conversación de esta guisa es posible:
- Paco, ¿cómo va?
- Pues muy bien, senador, aquí en el pueblo, echando un guiñote con los del PP
- Oye, Paco, que me tienes que juntar al comité local para este fin de semana, que me apetecen unos caracoles a la brasa de esos tan ricos que hacen en la fonda.
- Ya ¿y quién paga?
- No te preocupes, que lo paso a dietas por visita oficial.
- Oye, senador, ¿y lo de la chica...?
- No te preocupes, Paco, que está hecho; la tuya y la de Federico, el alcalde de Mangurrinos entran en enero como monitoras de deportes de la comarca, que la Rudi os sube el presupuesto a las corporaciones comarcales.
- Ya, pero lo divide entre cinco para el Ayuntamiento.
- ¿Tú no cobras como consejero comarcal?
- Sí
- Pues entonces de qué te quejas, aprovecha la subida de la contribución y ya está... Por cierto, que te llamaba para que me asesoraras en una cosa.
- Tú dirás.
- Resulta que estoy aquí en un dilema, a ver si me puedes ayudar tú.
- Venga pues.
- A ver, vertical, siete letras, empieza por c.
- Si no me dices algo más...
- Espera, que va la definición: dícese del embutido de color rojizo o de la persona que roba el dinero de los demás.
- Pues no caigo ahora senador, igual si llamas a Federico...
Ni lo sabrá Federico, alcalde de Mangurrinos y asesor; ni Romualdo, concejal de Latrocinos de abajo, analfabeto funcional y asesor de medio ambiente; ni Engracia, cuyo flamante graduado escolar le ha servido para ser concejala de Villarramplas y asesora de industria, pero así el senador se da un garbeo satisfecho por sus dominios.
Sus señorías (las suyas) han hecho, en un año, 18.000 llamadas telefónicas a líneas 902 y 16.000 mensajes a líneas premium (las de concursos, juegos, servicios de chat, contenidos para adultos y programas de televisión (1,2 euros por SMS)... EscandalosoSolo nos falta enterarnos de que los partidos se han instalado líneas 902 para que sus senadores los financien.
Tenenemos que encontrar una fórmula para que sus señorías (las suyas) dejen de aburrirse en el senado; se me ocurren dos:
La primera es ponerlos a currar, y como la política no da para mucho y ya está el congreso para cagarla habitualmente, podemos utilizarlos para limpiar los bosques en invierno o fregar los centros escolares u hospitalarios que han visto reducidas las contratas de limpieza, servicio más alto a la sociedad jamás se ha visto. Así solo podrán usar sus dispositivos portátiles en la hora del almuerzo (siempre y cuando el contratista de la limpieza lo permita).
La segunda es cerrar el senado a cal y canto, mandarlos a casa con lo puesto, previa devolución de iphones y demás prebendas y apuntarlos a las listas del paro, a ver qué empresa decente (indecentes muchas) contrata a alguien en cuyo currículo figure el empleo de senador (todavía no aparece parásito como sinónimo en wordreference, pero todo se andará).
Para colmo, la noticia coincide con otra: sus colegas los diputados, que gozan de un iPad por cabeza, han perdido, estropeado o se han dejado robar (es que hay mucho chorizo en la cámara) un total de 44 de estos útiles aparatos en los que pueden consultar permanentemente el estado de la prima de riesgo (o de un tal Riesgo, dependiendo de si es económica o carnal); las noticias sobre la trama de corrupción en la que corresponda que estén inmersos o seguir el pleno del congreso desde la sauna.
Alucino, llevo un montón de años dedicado a esto de las TIC en la escuela y los chavales cuidan muchísimo más el material informático que sus señorías (las suyas), los pierden mucho menos, no se los dejan robar (en los centros hay menos chorizos que en la cámara) y los usan para cosas serias: hacer sus trabajos, vivir en la red... Sin embargo a sus señorías (las suyas) se los van a reponer mientras que a los chicos ni se los arreglan ni se los renuevan. Pena de país.
Menos mal que veo brotes verdes entre tanto dispendio y leo en Heraldo de Aragón que El Gobierno reduce a la mitad sus coches oficiales para ahorrar 10 millones, mi propuesta es que les quiten la mitad inferior, así tendrán que ir a golpe de pinrel, como los picapiedra.
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