jueves, 3 de septiembre de 2020

Cumpleaños

Gracias a todos y a todas por vuestras felicitaciones. He procurado agradecerlo personalmente a cada cual, pero me apetece escribir algo y como facebook me tiene vetado mi blog empandullo, os lo cuento aquí:



En tiempo de redes sociales es una gozada cumplir años. Cuando yo empecé a cumplir años, era muy pequeño y no me acuerdo, aunque supongo que les haría mucha ilusión a mis mayores. Empecé a ser consciente del aniversario cuando recibí la primera postal de felicitación, eran otros tiempos y el correo era correo a secas, sin el apellido de electrónico. Años más tarde, y después de muchas postales de cumpleaños, llegó el teléfono (fijo, aclaro) y recibías llamadas de los tíos de Zaragoza y de algún amigo, pocos, que era conferencia. Con el móvil y la bajada de tarifas el flujo fue creciendo y ahora, con las redes, es el disloque, que Facebook es un acusica y se chiva de todo.

Uno empieza a cumplir años el día anterior, y todos los años llega la felicitación del día 1 de septiembre para ponerte sobre aviso de que mañana será el primer día del resto de tu vida, este año le ha tocado a mi reciente amiga en redes y entrañable amiga de toda la vida Mariejo Charpentier (muaks).

A las 00:01 llega la felicitación de Manolo (no tiene face y me la manda por whatsapp) y, en el primer despertar de la micción obligada por razones de edad y de desvelo (6:24 h) encuentro la primera, de B, la segunda, de Paco (que siempre es el primero en el grupo de los trikitraca), preludio de todas las que vendrán después y que agradezco como no os lo podéis ni imaginar. Tantos reencuentros felices, tantos abrazos y besos que apunto en el haber, pero también en el debe, que lo habrá.

Este año ha habido sorpresas emocionantes (todas vuestras felicitaciones lo son, que conste, sean con postal virtual, en el muro, por Whatsapp, en el correo o por el tamtam), pero es que mi cumple ha salido en Cadena Ser Aragón, y eso es cosa de Esperanza Sánchez Molina, que me tiene más aprecio del que merezco (va y no se le ocurre otra cosa que felicitarme en antena y comprometerme, junto con su interlocutor Juanjo Hernández) a que pida, para mañana, una canción dedicada. Ya la he pedido, mañana la oiréis de 12:30 a 13.

Después llegan la interrupción de siesta, las llamadas de los vídeo-sobrinos, o las vídeo-llamadas de sobrinos, que ya no sé. El último que felicita a las 23:59...

Y, ya está... Pues no. que una fiesta no puede durar menos de tres días y mañana habrá quien volverá a hacerme feliz el día 3, porque las felicidades con retraso siempre son felicidades de recuerdo, esas golosinas que te guardas para mañana porque no puedes saborearlas todas hoy.

Tenía preparado un poema de Idea Vilariño para agradeceros vuestras felicitaciones, pero me ha salido este texto largo en el que también tiene cabida ella que siempre cabe en una alegría o en una pena.

Soy mi padre mi madre
soy mis hijos y soy
el mundo soy la vida
y no soy
nada nadie
un pedazo animado
una visita
que no estuvo que no estará después.
Estoy estando ahora
casi no sé más nada
como una vez estaban
otras cosas que fueron
como un ciclo lejano
un mes una semana
un día de verano
que otros días del mundo
disparo

viernes, 7 de agosto de 2020

Marivent o la historia de un expolio

Trabajé en Mallorca allá por el año 84 y me alojaba al pie del castillo de Bellver, en una pensión de la calle 2 de mayo. Para ir a mi colegio en Paguera o la playa más cercans, Cala Major, pasaba a diario por delante del famoso Palacio de Marivent, colgado sobre el acantilado de la cala y residencia vacacional de la monarquía española cuya presencia se notaba por el despliegue policial que lo acordonaba.

En unos días veremos en la prensa la tradicional foto familiar de los monarcas en sus jardines y daremos por hecho que se retratan en su casa, sin embargo, el edificio ni pertenece a la real casa ni cumple la función que previó su propietario y donante, el ingeniero de minas y pintor "Joan" Saridakis, sino que es el fruto de un expolio, de un abuso más de esta familia.

El palacio de Marivent o, mejor, can Saridakis, como lo conocen los isleños, lo mandó construir el artista enamorado del entorno y se instaló allí en 1925. El tiempo y su fortuna, extraída de las minas de Chile, llenaron la residencia de una extraordinaria colección de cerámicas, esculturas y pinturas que, según el catálogo que se hizo en 1978, llegaban a las 1.300 obras de Miró, Picasso, Rusiñol, Sorolla, Delacroix, además de una colección de 2.000 valiosos libros y muebles artesanales.

En 1965, dos años después de la muerte de Saridakis, su viuda cumplió la voluntad del difunto y donó la finca y su contenido al pueblo balear a través de la Diputación Provincial, estipulando en el contrato de donación, entre otras, las siguientes condiciones:

  • Que los bienes donados debían destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario.
  • Que si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses al año, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos.
Pues bien, en el año 1973, el entonces príncipe Juan Carlos y su familia "okuparon" el palacio expoliando de facto el patrimonio al pueblo mallorquín. De hecho, Carlos Hermann Marconi, hijo de la segunda esposa de Sardakis, Anunciación Marconi Taffani, demandó a la institución por incumplimiento del contrato de cesión y, si bien hubo de renunciar (a buen precio, por cierto) a la propiedad del edificio, consiguió en 1988, y tras un largo litigio que se inició quince años antes, el reintegro de las obras de arte y mobiliario del palacio que, por descontado, Patrimonio Nacional se ocupó de redecorar.

Durante mi estancia en la isla, yo, como muchos mallorquines, solicité repetidas veces a la Diputación como usufructuaria del palacio, ejercer mi derecho a la visita del edificio, su colección artística y sus jardines y siempre obtuve la misma negativa por razones de seguridad. Unas razones de seguridad que no eran sino la constatación del expolio que el pueblo balear, yo entre ellos como residente, habíamos sufrido.

Toma el dinero y corre

 Con mis respetos (al Woody Allen de entonces)


sábado, 20 de junio de 2020

De esta no saldremos mejores

"De ésta saldremos mejores" ha sido una de las divisas del confinamiento, hubo quien redondeó la idea con otras afirmaciones: que si veríamos el mundo de otra manera, que si aprenderíamos mucho, que si nos querríamos más individual y colectivamente, hasta al planeta lo íbamos a cuidar más. Pero no, parece que no sólo no hemos salido mejores sino que hemos aprendido a odiar más y mejor o, al menos, que la pandemia ha sacado a la luz lo mejor de muchos y lo peor de otros.

Sólo son cuatro ejemplos de esta pandemia de odios que parece haberse desatado también por contagio y para la que no sirve más profilaxis que la denuncia y el repudio. El huevo de la serpiente está incubado por líderes cuyo único argumento es sembrar rencor mediante un discurso que no atiende a los datos objetivos sino a un andamiaje ideológico que se construye desde la negación de la verdad y, curiosamente desde el apoliticismo. 

Por lo visto, en España sólo estamos politizados en la izquierda, toda esta gente que hace del odio su argumento se declara apolítica, más o menos como lo hacía Franco. El pasado viernes, sin ir más lejos, a la hora del vermú, me senté en la terraza del bar de abajo, después de una mañana de trabajo. Dentro, y sin ninguna medida preventiva, como de costumbre, se desarrollaban dos tertulias a grito pelado de esa especie a la que podríamos denominar como los EAI (expertos apolíticos inmunes): Acodados en la barra, cuatro militares más jóvenes que yo, pero que llevan en la reserva más de una década, despotricaban contra Pedro Sánchez, "el coletas", Fernando Simón, los ministros podemitas y toda esa tribu, regando su discurso con cervezas e intercambio salivar dada su proximidad y su enfervorizada dialéctica. Alrededor de una mesa, media docena de jubilados hacían lo propio al amor de sus cortados o sus vinos. 

Y es que los partidarios de la política parlamentaria macarra y tabernaria son los mismos que la practican en los bares, las galerías de tiro, los tweets pasados de rosca o las amenazas anónimas y para que éstos sigan con sus diatribas sobreactúan sus (de ellos) señorías macarras.

miércoles, 17 de junio de 2020

Date al demonio

Mucho se esta hablando estos días de la presencia del diablo en la investigación contra el COVID19.
- Aunque el melón lo abrió el ex-ministro Jorge Fernández Díaz hablando de los planes del demonio para poseer España, cual si de niña del exorcista se tratara.
- Lo del cardenal Cañizares fue muy sonado, que las vacunas son cosas de Satanás y se hacen con fetos, según sermoneó el hombre de la capa de 5 metros en la homilía (¿arenga?) del Corpus.

- Como éramos pocos, parió la abuela en forma de presidente (léase dueño) de la Universidad Católica de Murcia diciendo que las vacunas las carga el diablo.
No sé si nos confinamos un 14 de marzo de 2020 y nos estamos desconfinando en la noche de los tiempos, si se nos ha ido la olla o es que ya éramos así antes y no nos habíamos enterado. ¡Cómo están las cabecicas!